Iglesias solo negociará con Errejón una vez que Podemos forme su lista

La mayoría de los líderes territoriales apuestan por el dialogo con el ex número dos

Pablo Iglesias
Pablo Iglesias

MAdrid / La Voz

En medio de la crisis más profunda en sus cinco años de existencia, Podemos busca una salida al laberinto político en el que se encuentra inmersa que no pase por un cisma. Pero nadie se mueve de sus posiciones. Las apelaciones a la búsqueda del consenso se repitieron ayer entre la gran mayoría de dirigentes que asistieron al consejo ciudadano estatal convocado por el secretario general, Pablo Iglesias, ante la decisión del ex número dos del partido Íñigo Errejón de presentarse a las autonómicas en la Comunidad de Madrid bajo el paraguas de la plataforma Más Madrid, y en una candidatura sin las siglas de Podemos. Casi todos los líderes territoriales que intervinieron defendieron que se negocie con Errejón para evitar una división que sería muy dañina para el partido. 

Iglesias abronca a Errejón

Esas apelaciones al diálogo no impidieron, sin embargo, que se escucharan fuertes críticas a Errejón por la forma en la que planteó su proyecto, a espaldas de la dirección. El propio Pablo Iglesias, que intervino por vía telefónica al encontrarse de baja por paternidad, reprochó a su ex número dos el no haber respetado los mecanismos establecidos en el partido. Aunque admitió que el tándem Carmena-Errejón puede ser el mejor para disputar las elecciones locales y autonómicas, aseguró que ese debate debería haberse planteado en los órganos internos. Y dio por hecho que, en caso de haberlo hecho y de que sus propuestas hubieran salido derrotadas, los errejonistas no habrían aceptado. Se preguntó por ello, para qué sirven los debates del consejo ciudadano si luego hay compañeros que no respetan las decisiones colegiadas.

La solución a la crisis se antoja difícil, porque Errejón mantiene su intención de encabezar su propia candidatura, invitando a Podemos a sumarse a ella como una fuerza más, mientras que Iglesias y los suyos apuestan también por la unidad, pero en sentido contrario, tratando de que Más Madrid se integre en una candidatura transversal.

La portavoz en el Congreso, Irene Montero, explicó la hoja de ruta de Iglesias. Su propuesta es abrir un proceso para construir en Madrid una candidatura unitaria de Unidos Podemos con IU y otras fuerzas. Y, una vez formada, negociar con «el partido» de Errejón, en referencia a Más Madrid, para poder confluir.

Por parte de los errejonistas, sin embargo, se mantiene la apuesta de presentarse con la marca Más Madrid y que Podemos se integre en ella renunciando a sus siglas para sumar así el máximo de fuerzas. «En mayo, Más Madrid o más Gürtel», dijo Jorge Moruno, uno los principales colaboradores de Errejón, tratando de presionar a Iglesias para que acepte su fórmula.

Un conflicto que amenaza con extenderse a otros territorios

G. Bareño

La solución al conflicto abierto en Madrid parece muy complicada porque, pese a que ambos apelan a la unidad, ni Pablo Iglesias ni Íñigo Errejón parecen moverse realmente de sus posiciones. Pero el problema de Podemos no se limita a un enfrentamiento personal entre dos de los fundadores del partido, ni tiene como ámbito exclusivo la Comunidad de Madrid. Las relaciones que ha creado la formación con otros partidos, tanto a nivel estatal, como en el caso de IU, como a nivel autonómico con distintas alianzas con fuerzas autonómicas o locales han acabado debilitando el liderazgo de Iglesias, pero también la autoridad de la formación morada para imponer su criterio. La confluencia con IU y los privilegios que Iglesias ha concedido a su líder, Alberto Garzón, ha despertado el malestar de muchos sectores del partido, que ven en ese poder creciente de una formación como IU, que sigue dominada por el Partido Comunista de España, una desviación de los principios fundacionales de Podemos. Aunque las bases de IU en Madrid apostaban por la confluencia con Errejón, Garzón ha mostrado sus reticencias a ese acuerdo, situándose siempre de parte de Iglesias. Lo ocurrido con Más Madrid dará origen sin duda a rebeliones similares en otros territorios por parte de los líderes de algunas de las formaciones con las que Podemos ha formado confluencias. En Galicia, la victoria sobre Carolina Bescansa de Antón Gómez-Reino, uno de los pocos líderes regionales que no firmó el llamado Documento de Toledo, garantiza a Iglesias el control de la formación. Pero eso no evita que el partido morado se vea atrapado en las luchas internas que se producen en las mareas, que rechazan cada vez con más fuerza la marca Podemos. El paso atrás dado por Iglesias tiene mucho que ver con esa debilidad y también con el hecho de que los dirigentes territoriales de Podemos cuestionaran su decisión de presentar una candidatura alternativa a Errejón. Temían que la división en Madrid tuviera efectos muy negativos en sus propias expectativas en las autonómicas y municipales de mayo. Ese levantamiento de los barones es la mejor muestra de que el modelo caudillista impuesto por Iglesias, apoyándose siempre en las bases, está tocando a su fin.

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