Muere a los 103 años Neus Català, una de las últimas supervivientes del nazismo

Fue una activista antifascista, republicana y feminista, comprometida con la memoria histórica tras sobrevivir a los campos de Ravensbrück y Flossenburg


Neus Català, una de las últimas supervivientes españolas de los campos de exterminio nazis, falleció este sábado a los 103 años en Els Guiamets, en Tarragona, localidad donde residía. Fue una activista antifascista, republicana y feminista, comprometida con la memoria histórica tras sobrevivir a los campos de Ravensbrück y Flossenburg, a los que fue deportada durante su exilio en Francia tras la Guerra Civil española. Actualmente vivía en una residencia en su municipio natal.

Vivió varios años en Rubí (Barcelona) y en París, y colaboró en campañas de defensa de los derechos humanos y la paz, dedicando más de 60 años de su vida a defender la memoria de las 92.000 mujeres muertas en el campo de concentración de Ravensbrück (Alemania), del que era la única superviviente catalana con vida.

Diplomada en enfermería en 1937, Català formó parte de las Juventudes del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC) y del sindicato UGT, y se trasladó a Barcelona al empezar la Guerra Civil (1936); en 1939 cruzó la frontera francesa con 182 niños huérfanos de la colonia Negrín de Premià de Dalt, de Barcelona, que estaban bajo su cuidado.

Desde su exilio en Francia, colaboró con los maquis y se incorporó a la resistencia francesa, centrándose en su casa en la recepción y la transmisión de mensajes, armas y documentación.

En 1943 fue denunciada a los nazis, recluida y maltratada en la prisión de Llemotges, en Francia, y en 1944 fue deportada al campo de Ravensbrück y, posteriormente, al de Flossenburg, en Alemania, --en concreto al subcampo checo Holleschein--, donde fue obligada a trabajar en la industria de armamento.

Militancia política

Fue liberada en mayo de 1945 por el Ejército Rojo, al final de la II Guerra Mundial, tras lo que volvió a Francia y continuó la lucha clandestina contra el franquismo y mantuvo su militancia con el PSUC, el PCC, y posteriormente en EUiA. También fue socia de honor y cofundadora de la Fundació Pere Ardiaca, y fue presidenta de la Amical Ravensbrück desde su fundación en el 2005.

A finales de los años 60 empezó a recuperar la memoria histórica de las mujeres de la resistencia y deportadas y a recopilar testimonios, que luego relató en 1984 en el libro De la resistencia y la deportación: 50 testimonios de mujeres españolas.

Creu de Sant Jordi y otros reconocimientos 

Recibió reconocimientos como la Creu de Sant Jordi (2005), la Medalla de Oro al Mérito Cívico del Ayuntamiento de Barcelona (2014), la Medalla de Oro y la Medalla centenaria de la Generalitat (2015) --en el marco del Any Neus Català, coincidiendo con el 70 aniversario de la liberación de los campos nazi--, el Premio Alternativa 2006 de EUiA y el Premi Dignitat de la Comissió de la Dignitat (2007), entre otros.

En octubre del 2017, votó en el referendo sobre la independencia de Cataluña del 1-O, y en las últimas elecciones autonómicas del 21 de diciembre.

Como feminista 

Catalá cerró la lista de ICV-EUiA en los comicios para la alcaldía de Barcelona del 2007, con una candidatura encabezada por Imma Mayol, y acompañada en las últimas posiciones de la fundadora de la Asociación de Mujeres del 36, María Salvo --presa durante la dictadura de Francisco Franco y también superviviente de campos de concentración--.

«Como feminista, me alegro de que sea una mujer quien nos represente», afirmó en la presentación Català, y aseguró conservar la misma ilusión de cuando era joven.

Al recibir el premio del Catalán del Año 2006, dijo recogerlo en nombre de las mujeres que lucharon por los derechos humanos y tuvo un emotivo recuerdo para los presos en los campos de concentración de «la bestia nazi».

En el 2007 publicó el libro Testimoni d'una supervivent (Ediciones Primera Plana), y enel  2012, explicó sus memorias en el libro Cenizas en el cielo (Ara Llibres, Rocaeditorial), novelado por Carme Martí, y que se adaptó al teatro en el 2015 en una coproducción del Festival Grec de Barcelona y la Sala Muntaner, protagonizada por Mercè Arànega.

El libro recoge episodios como su infancia en un pequeño pueblo, su juventud interrumpida por la Guerra Civil, la rápida toma de conciencia social, la huida a pie hacia la frontera francesa, su primer gran amor, los maquis, la resistencia, y el giro radical que tomó su vida cuando las SS la encarcelaron y la llevaron en tren hasta el campo de concentración.

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