China lava la cara a su Ruta de la Seda para vencer las reticencias occidentales

Promete facilidades para los inversores y más protección de la propiedad intelectual

El presidente chino prometió tolerancia cero con la corrupción y más «desarrollo verde e integridad moral»
El presidente chino prometió tolerancia cero con la corrupción y más «desarrollo verde e integridad moral»

Pekín / E. La Voz

Con las grandes avenidas de Pekín engalanadas con banderas y un gran despliegue de seguridad se inauguró ayer el segundo Foro de la Franja y la Ruta (OBOR, en sus siglas en inglés), el proyecto estrella de China, con el que pretende expandir su influencia internacional a base de grandes inversiones en infraestructuras para desarrollar nuevos corredores comerciales.

En su discurso inaugural, el presidente chino, Xi Jinping, intentó disipar las dudas políticas y económicas que ha generado este megaproyecto, bautizado popularmente como Nueva Ruta de la Seda. Prometió más transparencia, más respeto con el medio ambiente y financiación sostenible. «Debemos insistir en los conceptos de apertura, desarrollo verde e integridad moral», señaló. Y añadió: «Tolerancia cero contra la corrupción».

Para Xi, el objetivo es mejorar la conectividad y fomentar la cooperación entre los países y los beneficios compartidos. Dio toda una batería de argumentos para rebatir las críticas que apuntan a que los proyectos de infraestructuras endeudarán a los países en desarrollo y que no tienen en cuenta el impacto ambiental.

Aunque sin hacer referencias a la guerra comercial con EE.UU., el presidente chino abordó en su discurso algunas de las demandas y mostró su voluntad de alcanzar acuerdos. Habrá medidas para aumentar la protección de los derechos de propiedad intelectual, facilidades para las inversiones extranjeras y el fin de la transferencia forzosa de tecnología. También se comprometió a mantener la estabilidad de la moneda y no devaluar el yuan.

Recelos de la UE

Participan en el foro, que se clausura hoy, 37 jefes de Estado y de Gobierno y representantes de 150 países y organizaciones internacionales que suman en total cerca de 5.000 asistentes. 125 países ya se han adherido, uno de los últimos Italia, pese a los recelos de la UE hacia el proyecto.

En representación de España ha acudido el ministro de Exteriores, Josep Borrell. España comparte la posición europea, de países como Francia o Alemania, que no se han sumado a la iniciativa, aunque quieren colaborar de forma complementaria.

El ministro aseguró ayer a la prensa española que España tiene que insistir en el principio de la reciprocidad. «Nosotros hemos abierto nuestros mercados y ellos no tanto los suyos», señaló Borrell, aunque apuntó que había transmitido al ministro de Exteriores chino, Wang Yi, «su simpatía e interés» por la iniciativa.

También destacó que el discurso de Xi Jinping era una defensa del multilateralismo: «Es un gran discurso globalista en el que los europeos nos hemos sentido representados», un «anti-Trump».

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