Sustituir la carne roja por pescado o pollo reduce el riesgo de muerte

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Un estudio recoge los efectos para la salud que tienen los cambios en su consumo

13 jun 2019 . Actualizado a las 23:42 h.

Aumentar el consumo de carne roja, especialmente de carne procesada, se asocia con un mayor riesgo de muerte. Por el contrario, sustituirla por otros alimentos fuente de proteínas como aves (sin piel), pescado, productos lácteos, huevos y legumbres o cereales integrales y vegetales, reduce las opciones de una muerte prematura.

El primer estudio de su campo que examina la asociación entre un cambio de hábitos de consumo de carne roja y sus efectos se acaba de publicar en The BMJ (The British Medical Journal). ¿La principal de conclusión? Un aumento de 3,5 raciones semanales de carne roja durante un período de ocho años equivale a un incremento del 10% de la posibilidad de morir en los ocho años posteriores. Si ese incremento se basa en el consumo de salchichas o embutidos, es decir, de carne roja procesada, las posibilidades de fallecer antes aumentan un 13 %. Si hablamos de carne roja no procesada, como un filete de ternera, el riesgo es menor aunque sigue siendo alto: un 9 %.

Además, el efecto también puede ser el contrario si disminuimos su consumo. Los investigadores descubrieron que una disminución de una porción por día de carnes rojas y un aumento de una porción por día de pescado se relacionó con un riesgo 17% menor de muerte.

Se utilizaron datos de salud de 53.553 mujeres y 27.916 hombres de Estados Unidos que estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer al inicio del estudio. Observaron si los cambios en el consumo de carne roja entre 1986 y 1994 predecían la mortalidad entre los años 1994 y 2002, y si los cambios en este último período predecían la mortalidad entre 2002 y 2010.

Las causas de muerte más comunes estuvieron relacionadas con problemas cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y neurodegenerativas. Los datos fueron iguales en hombres y mujeres e independientes de la actividad física o del consumo de tabaco y alcohol.

Los investigadores sugieren que la asociación entre esa alimentación con carne roja y el mayor riesgo de muerte puede deberse a una combinación de componentes que promueven alteraciones cardiometabólicas, como grasas saturadas, colesterol, hierro, conservantes y compuestos carcinógenos producidos por la cocción a alta temperatura.

«Este estudio a largo plazo proporciona evidencia adicional de que reducir la ingesta de carne roja para comer otros alimentos con proteínas o más cereales integrales y verduras puede reducir el riesgo de muerte prematura. Para mejorar la salud humana y la sostenibilidad ambiental es importante adoptar la dieta mediterránea u otra que enfatiza los alimentos vegetales saludables», alerta el autor principal Frank Hu, profesor Fredrick J. Stare de Nutrición y Epidemiología en Harvard y presidente del Departamento de Nutrición.

Según la OMS cerca de 34.000 muertes por cáncer al año en todo el mundo son atribuibles a dietas ricas en carne procesada que ha sido clasificada como carcinógena para los humanos (Grupo 1). El riesgo aumenta con la cantidad consumidas pero, por ahora, los datos disponibles no han permitido concluir si existe un nivel seguro.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) aconseja mantener las actuales recomendaciones de salud pública sobre el consumo moderado de carne, 2-3 veces por semana.