La sombra del corralito marca la campaña argentina


BUENOS AIRES / E. LA VOZ

Todo está listo para que este sábado se inicie la campaña electoral que acabará en la cita con las urnas el próximo 27 de octubre. Mauricio Macri, el actual presidente, y Alberto Fernández, el principal favorito tras las primarias de agosto en las que se impuso por más de 15 puntos de ventaja, se juegan la Casa Rosada en una carrera en la que el fantasma del corralito y la crisis económica será decisivo.

La semana arrancó con un gran número de argentinos acudiendo a retirar sus fondos de las cuentas de ahorro el lunes. Las largas colas que se vieron al inicio de la semana -coincidiendo con el inicio del mes de septiembre, lo que favoreció que los ciudadanos acudieran a las sucursales- tras el anuncio de nuevas medidas con carácter de control económico declaradas por el recién llegado ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, en las que no limitaba el acceso a las cuentas de ahorro, sino que impedía la compra de dólares hasta el límite de 10.000 al mes -o el equivalente en cualquier otra moneda-, parecen haberse reducido.

Los ciudadanos acudieron ante el temor de una nueva devaluación de su moneda y sobre todo debido al conocido historial de Argentina por terror ante la posibilidad de un corralito, en cuyo caso su dinero quedaría preso en las cajas. Ante las decisiones del Gobierno, la ciudadanía, que ya ha vivido esta situación en anteriores ocasiones, entendió que el riesgo aumentaba y los más desconfiados reaccionaron ante las medidas. Sin embargo, la línea del equipo dirigido por Lacunza iba encaminada en otra dirección. «El presidente me dio la instrucción de cuidar las reservas sobre todo para los más vulnerables y eso significa cuidarlas para el tipo de cambio», dijo el ministro.

Su intención era salvar contra todo pronóstico la cotización del peso frente al dólar para evitar una nueva devaluación que incrementaría la inflación y por tanto la pobreza.

Control de capitales

«El control de capitales lo que hace es preservar las reservas, poniendo límites a la eventual dolarización, pero con absoluta disponibilidad del patrimonio de cada uno de los argentinos. Cada uno puede hacer lo que quiera con lo que ya tiene, eso es intocable», sentenció Lacunza.

La historia del 2001, la crisis más fuerte de Argentina, vuelve a estar latente en el recuerdo y así lo entiende el economista José Siaba Serrate. «Ahora tienes los bancos más líquidos, pero con las nuevas estrategias extendieron y perturbaron la cadena de pago. Ahí todo el mundo empezó a cubrirse por si acaso», explica. Han sido días en los que el viejo fantasma recorrió las calles sobre todo de la City porteña, la zona financiera en el microcentro de Buenos Aires. «El corralito está lejos todavía, pero con esta dinámica y si se hacen las cosas mal… Esto es una tierra de nadie. El poder formal lo tiene Macri, pero el poder real es de Alberto Fernández», argumenta Siaba Serrate con la batalla política de fondo.

El aumento de la tensión financiera pilló al kirchnerista Fernández de gira por España, intentando calmar a los inversores con un programa económico moderado que permita atenuar la presión sobre la economía argentina. Mauricio Macri, desde la Casa Rosada, pudo ver las largas colas de argentinos en lugar de las manifestaciones de apoyo de la semana anterior. Ambos tienen un mes y medio para reunir apoyos. La pugna electoral está en marcha.

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