Los datos que corroboran que la ciencia genera riqueza y salva vidas


La primera pregunta que deberíamos plantearnos es ¿cómo sería un mundo sin ciencia? Sin ciencia no habría por ejemplo wifi, tratamientos para el cáncer, luz eléctrica, GPS o antibióticos. Todos los estudios indican que si las bacterias adquieren resistencia a los antibióticos nuestra esperanza de vida se reduciría unos 20 años. Y esto no es descabellado, puede ser la próxima pandemia y sin una apuesta decidida por la ciencia no llegaremos a evitarla.

La ciencia no entiende de atajos. Se necesita crear un sistema sólido y con infraestructuras disponibles para combatir desafíos como los que estamos sufriendo.

En España hay muy pocos grupos especializados en el estudio de coronavirus, y eso es el resultado de recortes, diez años de maltrato al talento y la falta de inversión. Esa ha sido la política científica de nuestro país. Desde el año 2000 España ha recortado en ciencia cerca del 10 % de los presupuestos de I+D+i, mientras que Alemania aumentó su presupuesto en un 37 % y la media de la UE sin España, un 27? %.

Es importante invertir en I+D+i porque la ciencia a corto plazo aumenta la competitividad y a medio y largo plazo genera riqueza, nuevas empresas y puestos de trabajo altamente cualificado. Por ejemplo, ahora tenemos que comprarles los kits de diagnóstico rápido a Corea del Sur y a Alemania cuando, si tuviésemos suficiente masa crítica e infraestructuras, podríamos ser nosotros los que generásemos riqueza para vender nuestros kits a otros países. La vacuna o el antiviral será primero probado en los pacientes del país donde se realice esa investigación. Ellos serán los primeros en salvarse.

Vendrán otras crisis

Vendrán otras crisis y no podremos hacerle frente. Solo la ciencia puede salvarnos del SARS-CoV-2, y solo la ciencia podrá salvarnos de la próxima pandemia.

Cuando hablamos de inversión en ciencia, tenemos que hablar de pacto de Estado, porque no vamos a descubrir y comercializar la penicilina en una legislatura de 4 años. La ciencia necesita nutrirse de inversión pública, pero también privada: en Alemania esta creció un 35 % durante la crisis y en el Reino Unido, un 62 %; en España disminuyó un 6 %. Toda donación o mecenazgo es muy bienvenida y debería premiarse fiscal y socialmente como hacen otros países de nuestro entorno, EE. UU., Japón o Corea del Sur.

Tres veces más dinero al fútbol

Para que nos hagamos una idea del interés que tenemos en España por la ciencia, podríamos comparar la inversión privada en fútbol y en ciencia: en España el presupuesto de los tres principales organismos de investigación, el CSIC, INTA y el ISCIII es la mitad del presupuesto del Barcelona o el Real Madrid. En el caso del ISCIII su presupuesto es menos de la mitad que la del Atlético de Madrid, y el ISCIII es el principal organismo de financiación de investigación biomédica a nivel hospital. En Alemania o en Francia, los principales institutos superan en más de 4 veces los presupuestos de los mejores clubes.

Mientras que en Europa la media de inversión en I+D+i ronda ya el 3-4 % del PIB, en España es del 1,24 % del PIB y en Galicia, del 1 %. Y un dato para los no creyentes: en plena crisis, los 264 investigadores contratados a través del programa Icrea en Cataluña captaron 780 millones de euros en fondos europeos y nacionales, tres veces su inversión. En el País Vasco el programa Ikerbasque ha encontrado a 239 investigadores que han captado más de 175 millones de euros y creado más de 800 puestos de trabajo, duplicando su inversión en 12 años. En Galicia hay interés cero en crear un programa de captación de talento similar: se hacen apaños, contratos temporales y salarios poco competitivos y, cuando termina, el talento captado se queda abandonado. Y se trata justamente de no perderlo: ¿Dónde están los próximos Curie o Einstein? En España, en un grupo de investigación sin recursos.

Corea del Sur invierte el 5 % de su PIB en I+D+i, e Israel el 4,5 %, los dos países con mayor porcentaje: de un solo centro, el Instituto Weizmann, salieron 7 de los 25 medicamentos más vendidos del mundo y tiene más de 30.000 millones de euros en beneficios. ¿Os imagináis un centro de investigación así en Galicia? Está claro que la inversión y buena gestión de la ciencia genera riqueza.

Por María Mayán Jefa de grupo en el Inibic
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