El cinturón rojo de Madrid: la batalla obrera que la derecha no da por perdida

Muchas miradas están puestas en este antiguo bastión socialista, que será clave en las elecciones del 4M

Mítin de Unidas Podemos en Móstoles
Mítin de Unidas Podemos en Móstoles

Madrid / La Voz

La pérdida de intención de voto del PSOE, las altas expectativas del PP y el empuje de Vox siembran dudas sobre lo que puede ocurrir estas elecciones del 4M en el denominado como cinturón rojo de Madrid, un antiguo feudo socialista que puede cambiar de color a partir de mañana.

En el cinturón rojo quedan doce municipios donde gobiernan once alcaldes socialistas y uno de Izquierda Unida. El PSOE consiguió doce victorias en las elecciones autonómicas del 26 de mayo y otras doce en las generales del 10 de noviembre del 2019. Pero la influencia socialista parece que se va diluyendo con el paso del tiempo. Tanto PP como Vox han apostado y fuerte en esta campaña por captar votantes desencantados en una amplia zona periférica a la capital que tradicionalmente apoyó a los partidos de izquierda.

Alcorcón

Menos de 8.000 votos alejan a los populares de los socialistas en esta localidad, que cuenta con una población de casi 170.000 personas. Cifra que concuerda con los sufragios logrados por Ciudadanos en el 2019. De la decisión de los votantes de la formación naranja, entre otras, dependerá que el PP pueda lograr la victoria en este feudo, tradicionalmente socialista. También en Móstoles, con el mayor censo del cinturón rojo —207.000 personas según las cifras oficiales—, y dónde en las elecciones nacionales los bloques de izquierda y derechas consiguieron un empate técnico, podría producirse un cambio.

Parla

«Aquí hay mucha gente del PP, pero les conocemos», dice Esmeralda, sentada en una terraza en la estación sur de Parla con sus amigas Pilar y Puri. Las tres son amas de casa, convencidas votantes socialistas. Más o menos. Aseguran que Díaz Ayuso ha hecho «cosas bien», pero no quieren oír hablar de ella. O no del todo. «Que no, que no». «¿Entonces no van a votar a Ayuso?» «No», dice Esmeralda. «No», dice Pilar. «Bueno, ya veremos», se le escapa con la boca pequeña a Puri ante el rostro atónito de sus compañeras de café. Aquí el segundo partido el 10N fue la formación de Abascal.

Fuenlabrada

La apuesta principal del PP, una de las joyas de la corona, con un censo de 143.405 personas. Lograr una victoria electoral es una vieja aspiración de los populares, que no lo tendrán nada fácil. El 26M, los socialistas fueron la formación más votada y el PP fue sobrepasado por Vox en más de 5.000 sufragios.

Getafe y Leganés

Los dos pueblos vecinos son claves para la presidencia de la Comunidad de Madrid. Sus censos de más de 130.000 personas le otorgan una especial relevancia en el cómputo general de votos en estas elecciones. Tal es su trascendencia que Ángel Gabilondo (PSOE) y Rocío Monasterio (Vox) han visitado Getafe e hicieron lo mismo, en dos ocasiones, en Leganés.

Arganda y Rivas

En las últimas elecciones Vox creció en esta zona del denominado cinturón rojo hasta situarse como tercera fuerza política, por detrás del PSOE y a poco más de mil votos del Partido Popular. Y además se quedó muy cerca de arrebatar el primer puesto a los socialistas en Arganda del Rey, Mejorada del Campo y San Martín de la Vega. Los candidatos de PSOE y Vox han visitado estas localidades durante la campaña. No se han desplazado, en cambio, a Rivas Vaciamadrid, uno de los pocos municipios cuya alcaldía está gobernado por Izquierda Unida.

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Para entrar o salir de San Cristóbal de los Ángeles hay que hacerlo en coche privado o transporte público. El último barrio de Madrid está cortado al este por una autovía, al sur y oeste por las vías del Cercanías, y al norte por un parque sin iluminar que se interrumpe de nuevo por el tren. Es una isla de cemento levantada con enormes colmenas de viviendas a partir de los años cincuenta para acoger a los trabajadores del polígono Marconi y a la que hace tiempo que no quieren entrar empresas de reparto, pizzeros y la mayoría de taxistas. «Eso es territorio comanche», dice uno desde el centro de la ciudad descartando el viaje.

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