Alejandra, menor trans: «Con 9 años le dije a mi madre: soy una niña»

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VÍTOR MEJUTO

Ni un paso atrás. Las personas trans reivindican sus derechos y se muestran sin filtros. No importa la edad, solo quieren ser felices y que la sociedad las respete tal y como son. ¿Es mucho pedir?

05 jun 2021 . Actualizado a las 10:17 h.

Antes de hacer el reportaje, Pili Fonte, la madre de Alejandra, envía un vídeo por WhatsApp de su hija desde que era prácticamente un bebé. A simple vista se ve la intención, que la identidad de Alejandra está muy clara desde muy pequeña, que ella siempre ha sido así, pero no es lo mismo que lo cuente a que te lo enseñe: «No te veíamos, pero tú nos mostraste el camino», escribe su hermana en el vídeo mientras aparecen fotos de Alejandra de pequeña. Porque con ella llegó la luz, el color y la alegría a la familia. «El tránsito no lo hizo Alejandra, ella siempre ha sido ella, el tránsito lo hizo la familia», dice su madre que no puede sentirse más orgullosa de la valentía de su hija desde muy pequeña.

Alejandra siempre dio señales inequívocas de su identidad: «En casa quería que la tratáramos en femenino. Jugando o no jugando. Y yo creo que hasta los 9 años le bastaba esta faceta de dejarla hacer en casa, pero ya con esa edad tuvo la necesidad de mostrarse al mundo, de ser una niña las 24 horas». Y así fue cómo cambió para los demás, no para ella misma. Sobre cómo se lo tomaron sus amigos, Alejandra responde que «genial», a nadie le sorprendió, aunque puntualiza que en su entorno hubo algún que otro traspié de «gente maleducada», pero siempre tuvo el apoyo de sus profesores: «Hasta la profe de música lloró de alegría cuando se lo comunicaron porque ella lo veía clarísimo y pensaba que en casa no la dejábamos», explica Pili.

Porque en todo este proceso, la familia de Alejandra también se adentró en un camino desconocido para ellos: «Al principio no sabíamos si era homosexualidad o transexualidad. Pero llegó un momento en que ya vi que no era una cuestión de orientación, sino de identidad. Y lo que intentamos fue darle herramientas. Le expliqué que había mujeres transexuales y le mostré a Carla Antonelli y a Ángela Ponce. Y ella me pregunto: ‘¿Pero esto puede ser, mamá?' Claro, no sabía que lo que le pasaba tenía nombre, que eso existía. Y estuvo reflexionando sobre ello. También le hablamos de la homosexualidad y le pusimos ejemplos, como Ricky Martin, que había formado una familia, o Jesús Vázquez». Pero todo de una manera muy natural, porque tenían muy claro que debía ser ella quien diera el paso. Y llegó hace tres veranos: «Con 9 años, le dije: ‘Mamá, soy una niña'», confiesa. Mientras su madre lo ratifica: «Me preguntó: ‘¿Te acuerdas de aquello que hablamos, y lo que me enseñaste? Pues yo soy así, soy una niña'».