La colada que obligó al desalojo del barrio de La Laguna en La Palma pierde fuerza

Antonio Paniagua MADRID / COLPISA

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Los indicadores de actividad no dan tregua y se ve lejano el término de las emisiones volcánicas

13 oct 2021 . Actualizado a las 19:47 h.

El final de la erupción del volcán de Cumbre Vieja es impredecible. En el 25 día de actividad, ni el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni el de Canarias, Víctor Angel Torres, creen que el cráter esté cerca de extinguirse. Casi todos los indicadores reflejaban este miércoles una alta intensidad de las emisiones. El tremor, las vibraciones que experimenta el magma, no daba tregua, al tiempo que se apreciaba una mayor explosividad. Tres coladas permanecían activas: una primera discurre por la cara norte, que va perdiendo fuerza con relación a la que se desplaza por el sur, la cual avanza a 50 metros por hora. Una tercera lengua apenas registra aportación de lava. El volumen de tefra (el material sólido expulsado al aire por el volcán) se estima entre 8 y 9 millones de metros cúbicos desde el inicio de la erupción, según las estimaciones que maneja el Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan).

El Instituto Geográfico Nacional detectó hoy unos 66 terremotos en la zona de la ebullición de la lava, uno de los cuales alcanzó los 4,4 grados en la escala Richter en la villa de Mazo, si bien la profundidad de los seísmos oscilaba entre los 12 y los 37 kilómetros, una circunstancia que tranquiliza a los expertos. La deformación del terreno, que en jornadas anteriores tendía a disminuir, se encontraba en cifras estables.

La emisión de dióxido de azufre, uno de los mejores indicadores para medir la virulencia del volcán, se cifraba a media tarde en 17.700 toneladas diarias, un valor superior al de los días precedentes. Para dar por terminada la actividad volcánica, estos gases tendrían que reducirse hasta una cifra de 100. A su vez, el penacho de gases y ceniza se eleva sobre los tres kilómetros de altura.