Yolanda Díaz mantiene su pulso con Pablo Iglesias, que batalla por un puesto de salida para Irene Montero en las listas

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa REDACCIÓN / LA VOZ

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La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, este miércoles, con un grupo de visitantes en el planetario de Pamplona
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, este miércoles, con un grupo de visitantes en el planetario de Pamplona Villar López | EFE

«Yo jamás critico a nadie», proclama la vicepresidenta en respuesta a los ataques desde el núcleo duro de Podemos

09 nov 2022 . Actualizado a las 22:13 h.

Pablo Iglesias reitera desde el domingo, cuando puso en escena su ataque frontal a Yolanda Díaz durante la clausura de la denominada Uni de Otoño de Podemos, que la formación morada «debe ser respetada» por el espacio ideológico que diseña la ministra de Trabajo de cara a las generales del 2023. Pero el respeto que exige el exvicepresidente del Gobierno y eterno aspirante a una plaza de profesor asociado en la Universidad Complutense no es un concepto abstracto: se mide en escaños.

Iglesias, que abandonó el ministerio para ejercer de tertuliano en los micrófonos de la Ser y RAC 1 y presentar el pódcast de La Base, sabe que fuera de la Moncloa los currículos breves pasan mucho frío. Por eso ha declarado una guerra sin cuartel contra la dirigente a la que nombró su heredera hace apenas un año y medio: quiere garantizar un puesto de salida para Ione Belarra y, sobre todo, para Irene Montero en las listas de una hipotética coalición de Podemos y Sumar para las elecciones generales del 2023.

Si finalmente se presenta una candidatura conjunta del espacio en el que ahora convergen, entre otros, Podemos, Izquierda Unida, los comunes, Más País, Galicia en Común y Compromís bajo el paraguas de la plataforma Sumar de Yolanda Díaz, Iglesias aspira a que la ministra de Igualdad sea la número dos de la lista por Madrid, papeleta que se prevé que encabece la propia Yolanda Díaz, dadas las malas expectativas del espacio en Galicia.

Iglesias, que durante su gira por las emisoras ha reiterado las críticas por los desaires que, a su juicio, ha hecho la ministra de Trabajo a Ione Belarra e Irene Montero al no contar con ellas para las convocatorias de Sumar, ha salido al ruedo con toda la artillería de su ascendencia espiritual sobre la militancia de Podemos para dejar claro que no admitirá que Montero y Belarra sean arrinconadas en las listas. El antiguo líder de los morados lucha ahora para que la fotografía de noviembre del 2021 en Valencia, cuando Yolanda Díaz compartió escenario y sororidad con Ada Colau, Mónica García y la decapitada Mónica Oltra en un mitin del que excluyó a Belarra y Montero, no se traslade a las papeletas del Congreso.

Para apuntalar sus argumentos, Pablo Iglesias publicó este miércoles su enésimo tuit sobre la contienda. Haciéndose eco de una información del digital 20 Minutos basada en el último sondeo del CIS, el presentador de La Base presumía del peso que el controvertido Tezanos le otorga a Podemos en el espacio ideológico a la izquierda del PSOE, donde los morados coparían un 41 % de los votantes frente al 17 % de Sumar. «La humildad, la generosidad y el respeto por los aliados es condición de posibilidad para el éxito de la izquierda. Estos números deberían hacer reflexionar a quien piense que basta con el apoyo de la progresía mediática para avanzar», bombardeaba Iglesias en dirección al proyecto de la vicepresidenta. 

A la campaña de promoción de Irene Montero se unió este miércoles sin mayores rodeos Podemos Sevilla desde su cuenta oficial de Twitter. La delegación sevillana colgó en la red social un vídeo a modo de resumen de la Uni de Otoño, en el que la protagonista principal era la ministra de Igualdad y su intervención en el foro, y acompañó las imágenes con una frase que no deja lugar a especulaciones: «Con la verdad y la democracia por delante siempre. Presidenta».

Mientras la pugna sigue entre bambalinas, Yolanda Díaz se ciñe a su guion habitual. La vicepresidenta no responde a los ataques del tuitero Iglesias y opta por un elegante desdén.

La noche del martes, en una entrevista en Navarra Televisión, se limitó a matizar la tesis de que es ministra y vicepresidenta gracias a Podemos. «No le debo nada a nadie», replicó sonriendo a la cámara. Este miércoles, antes de compartir un café en Pamplona con el filósofo Daniel Innerarity, recitó a los periodistas su mantra de paz y amor: «Yo jamás critico a nadie. Es mi manera de hacer política», proclamó antes de filosofar con Innerarity en una céntrica cafetería.