Redacción

Finalmente el pleno de la Junta General, por una mayoría de 30 votos frente a 12, rechazó la proposición no de ley de Podemos Asturies en la que instaba al parlamento a promover la regularización de los usos, tanto lúdicos como medicinales, de la marihuana. Los morados recibieron únicamente el apoyo de IU y se encontraron con la feroz oposición del resto de los grupos, también con la de Ciudadanos que lleva en su agenda una iniciativa para la regulación del cannabis pero exclusivamente con una función terapéutica. Presentó la iniciativa el diputado Enrique López, quien defendió su propuesta como un medio de «normalizar lo que ya es normal en la calle» y por tratarse de un asunto que no atañe únicamente a la salud sino también «a los derechos civiles».

El diputado morado citó el ejemplo de Colorado, en EEUU, donde la legalización integral de la marihuana ha supuesto unos pingües beneficios para la recaudación del Estado vía impuestos además de destacar que la penalización de la esta sustancia sólo ofrece «beneficios para el narcotráfico». La proposición de Podemos pasa por regular los usos medicinales de la marihuana pero también insta a promover una regulación de los clubes cannábicos. López recordó que el debate está abierto en el Congreso de los Diputados, y citó varias iniciativas similares presentadas en distintos parlamentos autonómicos; lo hizo para reconocer que la competencia sobre esta materia escapa al ámbito regional aunque defendió que debía avanzarse en el debate de las comunidades.

Sólo Izquierda Unida, que lleva propuestas similares en su programa desde hace varios años, apoyó la iniciativa. Lo hizo por boca de la diputada Marta Pulgar para destacar que «las políticas de prohibición se han demostrado ineficaces; se trata de educar, no de prohibir y de reducir el poder de las organizaciones criminales». También apuntó que la legislación vigente en España no había logrado su propósito ni de reducir el consumo ni de frenar el narcotráfico. Defendió la postura de grupo de regular el autocultivo y también la expedición de licencias para la venta de la planta «¿por qué no hablamos de actividad económica?; debe haber una fiscalidad clara sobre la venta, eso es transparencia en un comercio que de facto ya existe».

Pero no hubo más apoyos. El diputado de Ciudadanos, Armando Bueno defendió la propuesta de su grupo de limitarse a los usos medicinales y afirmó que el debate sobre los lúdicos escondía el propósito de abrir la puerta a la «legalización de todas las drogas en general». Bueno destacó que los fármacos se distinguen de la droga en función de la dosis, pero insistió en que resultan sustancias perjudiciales para la salud y comparó el debate al de un uso indebido de los medicamentos. También reprochó a Podemos que, en su opinión, trataran de restar peligro al consumo de marihuana, «hay un relato flower power, como si fuera inócuo, de buen rollito. Pero ¿saben lo que es buen rollito? hacer deporte y no fumar porros».

Por parte de Foro, su presidenta Cristina Coto, señaló que su grupo se abriría a debatir los usos medicinales pero resaltó que es una cuestión que, a su juicio, únicamente «corresponde a los profesionales sanitarios y además caso por caso». Coto criticó que Podemos defendiera la legalización porque «hablan de libertad pero es un vicio pernicioso» y aseguró que allí donde se había regularizado su libre venta había aumentado el consumo, además de que afear que López hubiera destacado las posibilidades de crecimiento económico por la apertura de un sector de compraventa de marihuana señalando que «se han vuelto al capitalismo de cannabis». También señaló, como hicieron de hecho todos los grupos, que en rigor el debate corresponde al ámbito estatal.

El diputado del PP Carlos Suárez comenzó señalando de forma tajante que «hoy por hoy el cannabis es ilegal» como si fuera un argumento definitivo. En todo caso cargó contra la propuesta de Podemos por ser, en su opinión, mera «publicidad y propaganda para salir en la foto y echarse unas risas». Y tampoco concedió que fuera posible darle uso alguno medicinal a la marihuana «porque están confundiendo la indicación terapéutica y no tiene ninguna, porque mucho que se investiga no se logra porque la evidencia científica es muy débil». Suárez, médico de profesión, ilustró su intervención con la anécdota en la que, en una ocasión, en Avilés, llegaron a urgencias «unas chicas, una en parada cardiaca y otra con taquicardia porque en la playa habían comido una tortilla con marihuana».

También el PSOE manifestó su oposición a la propuesta morada. La diputada Carmen Pérez Ordieres afirmó que «cualquier apertura, cualquier permisividad social provoca un aumento del consumo» y afirmó que desde Proyecto Hombre se había alertado sobre los problemas con la marihuana entre los jóvenes cuestionando si «¿están seguros de que no nos va a pasar como con el alcohol». Aunque nadie en la Junta General abogó ni lo hará jamás por la prohibición total de las bebidas alcohólicas ni pondría en duda el peso que esa industria tiene en la economía.

Ordieres también se acogió a que se trata de un debate abierto en el Congreso y que debe resolverse allí y citó de nuevo a Proyecto Hombre para poner en duda que se hubiera elegido de forma inocente al cannabis para discutir sobre la legalización de una droga hoy ilegal. 

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Marihuana, ni en porros ni en tortilla