La marca Asturias se extiende por 30 países

Las exportaciones de las empresas de la región ya tienen mercado en medio mundo. Los expertos piden mantener la apuesta tras la recuperación de la demanda en España

Imagen de contenedores de exportación
Imagen de contenedores de exportación

Redacción

La marca Asturias llega más lejos. Las exportaciones de bienes y productos fabricados en la comunidad autónoma vivieron en el 2017 un año de récord, con ventas por un valor de más de 4.175 millones de euros. Y las perspectivas para el 2018 son mejores. Aunque el año empezó flojo, el valor de todo lo enviado al extranjero hasta agosto ya superaba en un 3,4% el resultado de para el mismo periodo del ejercicio anterior. A esas dos buenas noticias, ya conocidas, se suma ahora el análisis detallado de los resultados.

De él se deduce la creciente diversificación de las mercancías que la región logra colocar en el mundo. Compran asturiano ya más de 30 países, y no solo miran hacia los mercados internacionales un puñado de grandes empresas. En el Principado operan ya 2.126 firmas con clientes fuera de las fronteras españolas. Una cuarta parte de ellas (526) son exportadores regulares, es decir, llevan cerrando operaciones en el extranjero al menos cuatro años consecutivos.

Los datos proceden del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), una entidad pública dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, y de la Agencia Tributaria y han sido filtrados por Sadei para hallar los resultados de Asturias. Marcan una tendencia lenta hacia la buena dirección, en opinión de Teresa Vigón, directora general de Asturex, la sociedad constituida por el Gobierno autonómico, la federación empresarial Fade, las Cámaras de Comercio de la región y la antigua Cajastur para impulsar la internacionalización de las compañías.«La apuesta por la internacionalización, en parte, es una consecuencia de la crisis económica, y no es una mala consecuencia. Ha cambiado el paradigma. Muchas empresas, al ver bloqueada la demanda interna, optaron por buscar clientes en el extranjero para sobrevivir. Lo que falta por ver es si esa apuesta persiste después de la recuperación de la economía española», explica.

Un colchón en el 30%

Vigón y quienes, como ella, trabajan en el sector internacional de la economía, esperan que ese cambio sea una decisión sin marcha atrás. Avanzar por ese camino situaría al tejido productivo asturiano en una situación más sólida ante otra potencial crisis en el futuro. «Si consigues que al menos el 30% de tu facturación proceda de fuera, ya estás a salvo de los vaivenes del ciclo económico español. El empresariado ha comprendido la importancia de estar presente en más de un mercado porque es una decisión que diversifica los riesgos. Puede que la tendencia sea más lenta de lo que nos gustaría, pero es indudable que existe», añade la responsable de Asturex.

Las consecuencias de esa nueva mentalidad empiezan a notarse en las estadísticas. Los países de la Unión Europea continúan siendo las primeras referencias de las empresas asturianas a la hora de abrir carteras fuera de España, pero ya no son las únicas opciones. Estados Unidos, China y Turquía, tres mercados potentes y poblados, aparecieron el año pasado, por primera vez los tres juntos, entre los diez principales destinos de las exportaciones desde la comunidad autónoma. El resultado es una lista con siete socios europeos y tres extracontinentales. Ordenados de mayor a menor, esos destinos son: Francia (cuyos pedidos sumaron 404 millones de euros), Italia (361 millones), Alemania (352 millones), Turquía (333 millones), China (331 millones), Países Bajos (217 millones), Estados Unidos (199 millones), Portugal (175 millones), Bélgica (174 millones) y Reino Unido (171 millones).  

Asturias también tiene relaciones comerciales significativas con otros 20 países. Ordenados de mayor a menor, esos mercados son: Noruega, México, Polonia, Qatar, Arabia Saudí, Argelia, Brasil, Marruecos, Perú, Egipto, Argentina, Canadá, Dinarmarca, Austria, Suiza, Bolivia, Irlanda, Rusia, Israel y Emiratos Árabes Unidos. No se agota ahí la lista, pero el resto de operaciones aparecen ya agrupadas bajo el epígrafe resto de países.

Los exportadores se doblan en una década

Otro elemento positivo es que la base de empresas exportadoras ha entrado en una línea ascendente de crecimiento. Eran 1.064 en el 2006 y, al cabo, de una década la cifra se había multiplicado casi exactamente por dos. Había 2.126 registradas al concluir el 2016. El grueso de las ventas aún depende de los gigantes industriales de la región. Asturiana de Zinc, ahora parte del grupo multinacional Glencore, llega a representar algunos años por sí sola hasta la quinta parte de las ventas del made in Asturias, pero no está sola.

El lácteo facturó más de 180 millones en ventas internacionales el año pasado y una constelación de pymes de todos los sectores se han animado a mirar hacia fuera. Su impulso es tan grande que, a pesar de que las importaciones, animadas por el final de la fase aguda de la crisis, se dispararon y crecieron casi un 33%, la región consiguió cerrar el 2017 con un superávit en su balanza comercial: exportó por valor de 30 millones de euros más de los que se gastó en compras en el extranjero. El panorama está tan despejado que ni siquiera si Alcoa consuma sus intenciones, gana el pulso social y se marcha de la región habrá un impacto significativo. En ninguno de los últimos ejercicios su aportación ha sido decisiva. Sus exportaciones llevan una marcha descendente y se quedaron por debajo de los 100 millones de euros el año pasado.

La incorporación de las pymes es lo que alimenta los recelos sobre el futuro. Las más pequeñas no tienen personal suficiente para operar en muchos mercados a la vez y, si la economía española despega y vuelve a marchar bien los próximos años, pueden sentir la tentación de retirarse de sus puestos de avanzada. «Exportar es cansado. Hay que viajar mucho y dar la lata en todas partes. Más relajado es vender en León si se puede», explica Vigón de forma coloquial. Por su experiencia personal en una empresa que solo salvó la crisis extendiéndose a México y, desde allí, a Panamá, Vigón exhorta a no caer en la pereza. «Hay que hacer el trabajo previo. Si estalla otra crisis, será más difícil tomar las decisiones necesarias en mitad de la tormenta», apunta.

Objetivo Irak

Asturex, en cualquier caso, ve motivos para una satisfacción sin complacencias. Acaba de regresar de una feria sobre energías offshore celebrada en Amsterdam, a la que acudieron 18 empresas asturianas y recibirá el próximo mes a una misión comercial de Irak a la que pondrá en contacto con firmas regionales. El país asiático, a pesar de sus estigmas geopolíticos, se perfila como una de las grandes oportunidades de negocio para los próximos años. Embarcado en su reconstrucción, necesita bienes y servicios procedentes de todos los sectores y tiene efectivo sobrado, procedente de la ayuda internacional, para pagarlo. Las diplomacias occidentales empiezan a mejorar sus calificaciones de la seguridad y algunos servicios consulares han empezado a retirar sus advertencias contra los viajes a Bagdad. «Entiendo las preocupaciones por la seguridad, pero ahí hay demanda y alguien la va a satisfacer, seamos nosotros o no», argumenta.

Irak es la última frontera geográfica que Asturex se ha propuesto saltar mientras trabaja con las empresas para que se suban a las últimas innovaciones técnicas.«No podemos seguir haciendo lo mismo que en el siglo pasado. Necesitamos apuntarnos al marketplace, al marketing digital para las empresas industriales. Lo que no se renueva se paraliza», advierte Vigón. La marca Asturias quiere conservar su impulso.

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