Una ola de conflictos laborales se propaga por Asturias

Susana Machargo
Susana D. Machargo REDACCIÓN

ASTURIAS

Un minero enciende un petardo en la marcha
Un minero enciende un petardo en la marcha José Luis Cereijido

Manifestaciones y amenazas de huelga se extienden por los principales sector económicos del Principado en un inestable otoño

23 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Capsa, Alcoa, Transportes Unidos de Asturias (TUA), Duro Felguera, Chemastur, Bricodepot, Modultec, Correos, Iberdrola, funcionarios de transportes, mineros, jueces, fiscales, transportistas,... Una ola de conflictos laborales se extiende por Asturias. En unos casos tratan de frenar el cierre de las empresas y el consecuente desempleo. En otros, protestan contra despidos. También hay medidas de presión para firmar convenios laborales justos o acciones preventivas para tratar de frenar anuncios realizados por el Gobierno central. Lo cierto es que las calles de las principales localidades del Principado son testigos de excepción del rebrote de la tensión obrera. Las pancartas, la dinamita y los silbatos son la prueba de que la mejora de la economía todavía no ha llegado a las calles, al menos, a las asturianas. Alcoa, por su volumen y por el impacto de la noticia de cierre, está concentrando todos los focos. Pero no se quedan atrás las empresas mineras privadas o la plantilla de la central térmica de Lada, con la guillotina levantada sobre sus cabezas. 

Afecta a todo tipo de profesionales más o menos cualificadas, con sueldos en diferentes tramos fiscales. Han salido en imágenes protestando jueces y fiscales, además de conductores, mineros o funcionarios. La preocupación se ha reavivado en todo tipo de sectores públicos y privados.

Alcoa

El pasado 17 de octubre, Alcoa soltaba la bomba. De las tres fábricas que tiene en el noroeste sólo iba a quedarse con una. Su intención era cerrar las de Avilés y A Coruña y quedarse únicamente con la de Lugo. Las plantillas reaccionaron con rapidez. No era la primera vez que se enfrentaban a este tipo de anuncios, aunque en esta ocasión parece un camino sin retorno. La clausura de las plantas supondría la perdida de 686 empleos directos, además del impacto indirecto, en proveedores de todo tipo. Los trabajadores cuentan con un comité de empresa fuerte, liderado por CCOO, UGT y USO, que está atacando todos los frentes para tratar de que la multinacional se vuelva atrás. Ahora mismo sus esperanzas pasan porque aparezca un comprador dispuesto a hacerse cargo. Pero, como en una partida de ajedrez, el tablero está sujeto a otras estrategias. Han recurrido a la justicia holandesa, que es el pais donde la compañía tiene su sede. Además, está, en paralelo, la negociación del ERE. No aceptan sentarse a negociar los despidos pero sí la compra. En ese juego, en el que el Ministerio de Industria está mediando, se encuentran en este momento.