Un asturiano de 20 años, en tratamiento de diálisis tras vacunarse contra el covid: «Ha sido causa-efecto»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Ignacio Díaz, de 20 años y vecino de Aller
Ignacio Díaz, de 20 años y vecino de Aller

Estuvo ingresado en el HUCA durante 46 días debido a una insuficiencia renal derivada de la inoculación. El joven relata cómo le ha cambiado la vida tras recibir la pauta completa

19 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Con tan solo 20 años, Ignacio Díaz acude tres veces por semana al Hospital Vital Álvarez Buylla. Tras entrar por la puerta del centro con una sonrisa dibujada en su cara -gesto que tanto le caracteriza- se dirige a una sala donde la media de edad supera los 70 años. Allí permanece tumbado en una camilla durante cuatro horas. Tiempo en el que reflexiona sobre cómo su vida ha cambiado por completo en cuestión de meses. Atrás quedaron las grandes comidas, los encuentros festivos con los amigos o sus sueños de convertirse en Policía Nacional. Mientras tanto, una máquina hace la función que sus riñones ya no realizan. De ella depende su subsistencia, puesto que tras recibir la pauta completa contra el coronavirus estos órganos dejaron de depurar.

«Ha sido una causa-efecto. El médico me dijo que esta enfermedad me pudo haber salido con la varicela o catarro, con estados de salud complicados, pero me desarrolló con la vacuna porque me metieron muchos anticuerpos», resalta el allerano, quien estuvo ingresado durante 46 días en el HUCA, la mayor parte de su estancia en la UCI, debido a una insuficiencia renal. No obstante, el joven mantiene una actitud positiva. «Me queda toda la vida por delante, peor son aquellos diagnósticos en los que no hay nada que hacer», reconoce. Por eso, no cierra ni siquiera la puerta a recibir un trasplante. «Al principio me asustaba la idea, pero después de todo lo que pasé en el hospital y con la diálisis ya veo que si el riñón no vuelve a su función es la mejor solución. No es algo malo sino todo lo contrario. Siendo responsable puedes volver a tener la vida de antes», afirma.

Primera dosis, primera reacción

Todo comenzó en la última semana de julio. Ignacio Díaz fue citado para poner la primera vacuna contra el coronavirus y tras recibir la profilaxis comenzó a orinar «muy oscuro». «No era sangre», pero la orina presentaba un color «como el café». No obstante, el joven no le dio importancia. Sin embargo, a los siete días contrajo la enfermedad. «Empecé a notar que ya era muy oscuro». Una vez finalizada la cuarentena, acudió al médico para que le hiciesen análisis. Pero para su sorpresa, «todo estaba bien».