Ofertas de billetes baratos de tren en Asturias: la «excepción ibérica» es puro oxígeno

ASTURIAS

Un tren Alvia en la estación de Oviedo
Un tren Alvia en la estación de Oviedo

28 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El ferrocarril es uno de los grandes consumidores de electricidad, y como tal es uno de los sectores más castigados por la crisis de precios de la energía. Tanto en el consumo de la procedente en su mayor parte de fuentes renovables como en la que proviene de combustibles fósiles, pues Renfe aún cuenta con una flota relevante de trenes que se mueven con diésel —especialmente en territorios como Asturias— que se quedará en la mínima expresión con el tiempo. Nadie duda de la sostenibilidad medioambiental del ferrocarril, el más limpio de todos los sistemas de transporte. Pero el precio de la energía está poniendo en serios problemas la sostenibilidad financiera, tanto de operadoras públicas como privadas, y acecha las ventajas que estaba teniendo para los usuarios el proceso de liberalización ferroviaria, con la entrada de competencia y la consecuente bajada de precios.

Por el momento, las operadoras son reacias a repercutir estos costes en los billetes, aunque la profusión de ofertas que aventuraba la liberalización parece que se frenará hasta que tengan su efecto las medidas propuestas por el Gobierno central a la Comisión Europea para controlar los precios de la electricidad. Porque los costes se han disparado, en términos incluso más gravosos que los que afectan al sector aéreo y al transporte por carretera. Fuentes de Renfe no esconden su preocupación por un escenario de escalada de costes que coincide con la lenta recuperación del número de viajeros que había antes de la pandemia (Renfe aún no ha recuperado todas las frecuencias suprimidas por las restricciones del covid).

Solo el año pasado el agujero en las cuentas de la empresa ferroviaria pública supuso unos 100 millones de euros, según aseguró recientemente el presidente de Renfe, Isaías Táboas. En este contexto económico, Táboas descartó una guerra de precios y ofertas para evitar que los clientes se vayan a los trenes de la competencia. «No nos vamos a permitir el lujo de ir a productos comerciales a pérdidas; no sé qué harán los competidores, pero nosotros queremos que los servicios comerciales sean rentables y que los ciudadanos no tengan que poner dinero para complementar ese posible déficit en estos servicios», declaró. Hace unos días, para celebrar los treinta años del AVE, Renfe sacó una oferta de 100.000 billetes a 15 euros en larga distancia. Pero no parece que en esta situación vaya a haber muchas más promociones como esta.