De la teoría al mostrador: así es la nueva escuela de Alimerka donde se forman miles de trabajadores
Este centro de formación actúa también como un lugar donde se transmiten los valores fundamentales de la compañía
En un mercado laboral cada vez más exigente y cambiante, la formación continua se ha convertido en una herramienta clave para mejorar la competitividad de las empresas y el desarrollo profesional de los trabajadores. Consciente de esta realidad, Alimerka ha puesto recientemente en marcha una nueva escuela de formación interna en Oviedo con la que aspira a capacitar a lo largo de todo el año a más de 3.000 trabajadores. Con este innovador proyecto, la cadena de distribución líder en Asturias busca favorecer la promoción interna y mejorar la atención al cliente, al tiempo que reafirma su compromiso con el talento y el empleo de calidad.
Esta iniciativa pionera permitirá a la cadena asturiana de supermercados asegurar que el personal de todos sus establecimientos, tanto dentro como fuera de la región, comparta unos mismos estándares de conocimiento, atención y operativa. Para las nuevas incorporaciones, esta formación servirá como apoyo en su integración en la tienda. Por su parte, para los empleados con mayor trayectoria, constituirá una oportunidad para actualizar competencias y adaptarse a las cambiantes necesidades de los consumidores. «Nuestro objetivo es prepararles para responder a las demandas del mercado actual, porque nuestra prioridad es ofrecer siempre el mejor trato posible a los clientes», destaca Natalia Riera, Responsable de Aprendizaje y Desarrollo del Grupo Alimerka.
Situado en la calle Benjamín Ortiz, este nuevo recurso formativo amplía la apuesta de Alimerka por el desarrollo continuo de su plantilla, sumándose a las aulas ya operativas en el centro logístico de Lugo de Llanera. Su localización estratégica, perfectamente conectada con los distintos servicios de transporte público, facilita el acceso desde distintos puntos de la región y, al mismo tiempo, refuerza el compromiso de la cadena de supermercados asturiana con la sostenibilidad. Una filosofía presente en cada uno de sus proyectos, concebidos para trabajar de manera consciente y responsable, cuidando al máximo del entorno donde desarrolla su actividad y manteniendo un impacto positivo en la sociedad.
Pensado como un entorno para el aprendizaje y la evolución profesional de sus cerca de 7.000 empleados, este espacio reúne cuatro aulas equipadas para reproducir exactamente el día a día de las secciones clave de una tienda: carnicería, charcutería, pescadería y panadería. Las instalaciones, que superan los 750 metros cuadrados, incorporan también zonas comunes orientadas al descanso y al intercambio de conocimientos, además de una sala polivalente destinada a diferentes actividades formativas, entre otras dependencias. Se trata, por tanto, de un gran centro dotado de los recursos necesarios para responder de forma ágil y organizada a las necesidades de incorporación, formación y desarrollo laboral de toda la plantilla.
Por estas instalaciones pasan cada día 80 alumnos para formarse en las principales departamentos de una tienda de Alimerka. «40 vienen por la mañana y otros tantos por la tarde», precisa Natalia Riera, quien explica que, por el momento, cada aprendiz está asignado a un área en concreto, ya sea la venta de productos frescos, de embutidos y quesos o de pan y otros productos horneados. «Tras una acogida inicial, al trabajador —todos ellos cuentan ya con contrato— se le enseña en todo lo relacionado con su puesto, incluyendo las formaciones obligatorias en prevención de riesgos laborales, manipulación de alimentos y otros contenidos específicos. Una vez completado este proceso, pasa a incorporarse y desarrollarse profesionalmente», detalla.
Con una duración de tres semanas en el caso de carnicería y pescadería, y de dos semanas para charcutería y panadería, los cursos son impartidos por un equipo de formadores compuesto por profesionales que han desarrollado su trayectoria durante años en distintas secciones de la compañía y que han accedido a esta nueva responsabilidad a través de procesos de promoción interna. Es el caso de Pablo Monje. Con casi tres décadas en la empresa, ha dado el paso para enseñar a otras personas lo maravilloso que es el oficio de carnicero, mostrándoles, sobre todo, cómo ofrecer las mejores piezas y los mejores cortes a los clientes. También el de Juan Pablo Gutiérrez, quien lleva 13 años en la compañía y, desde hace un mes, se encarga de formar a los futuros pescaderos.
«Lo primero que trato es que conozcan el producto, sepan cómo se prepara y los usos que tiene, porque eso, de cara al cliente, es primordial. Cada vez más, la gente nos demanda información sobre los distintos pescados e incluso sobre las formas de cocinarlos. Por tanto, cuanta más experiencia podamos ofrecer, además de un trato cercano, mejor», admite, antes de recomendar a los trabajadores experimentar previamente con el producto en sus hogares. «Para ser un buen pescadero, por lo menos, te tiene que gustar cocinar», añade el profesional, que, además de practicar en los fogones, procura mantenerse al día sobre las nuevas normativas en materia de pesca, algo que considera también fundamental para desenvolverse en el día a día del puesto.
Con varios años de trayectoria, Amelia Simón es la encargada de trasladar «todas las pautas necesarias» a las personas que se acaban de incorporar a la plantilla de Alimerka, con el objetivo de que puedan desempeñar su labor en la sección de panadería con garantías. «La idea es que adquieran los conocimientos básicos y fundamentales para desenvolverse sin ningún problema. Por eso, lo primero que hacemos es que reconozcan bien el producto y, a partir de ahí, se les explica cómo se hornea, se decora, se envasa y se coloca», explica. Asimismo, subraya que, aunque en muchos establecimientos exista el libre servicio, la atención al cliente sigue siendo esencial. «Que en vez de un mostrador haya un mueble no significa que no atendamos, que no ayudemos o que no demos indicaciones, porque para nosotros es fundamental dar un buen trato al comprador», confiesa.
Una vez que reciben estas sesiones con un inminente carácter práctico, los alumnos completan su formación con dos semanas adicionales en tienda, donde aplican lo aprendido en un entorno real. Durante este periodo, cuentan en todo momento con el acompañamiento de un profesional que supervisa su trabajo y les orienta en el desempeño de sus funciones. Quien ya está apunto de completar este proceso es Luis Mario Borrego. En cuestión de días este joven estará detrás del mostrador de la carnicería de una de las tiendas de Alimerka, donde demostrará las habilidades adquiridas, además de seguir perfeccionando su técnica en contacto directo con el cliente. «Eso es algo en lo que inciden mucho, en que ofrezcamos siempre un buen trato», dice, antes de destacar la buena estructura del sistema de aprendizaje.
Otra de las personas que está adquiriendo todo el conocimiento necesario para trabajar con todas las garantías en la compañía asturiana es Claudia Iglesias. Esta joven se está preparando para desempeñarse laboralmente como charcutera. «Que Alimerka ofrezca una formación previa nos da a los empleados bastante confianza, cuando, sobre todo, somos nuevos dentro del sector como es mi caso», destaca. Además de conocer el producto, está aprendiendo el manejo de las distintas máquinas y cuchillos que se utilizan en esta sección, así como la importancia de ofrecer una buena atención al cliente. «Tenemos que mantener un trato muy cercano y actuar con mucha profesionalidad», admite esta empleada, quien aprovechará la posibilidad de promoción interna para aprender otro oficio como puede ser el de carnicero. «En todo lo que pueda me seguiré formando, porque siempre está bien», confiesa.
La formación en la compañía no se limita a quienes se incorporan por primera vez a la plantilla, sino que también se dirige a trabajadores con años de experiencia que necesitan actualizar y reciclar conocimientos. En este sentido, durante el mes de junio está previsto un plan específico para capacitar a los pescaderos de las distintas tiendas de Alimerka en Asturias, Castilla y León y Galicia. En esta ocasión, el foco se pone en el bonito, un pescado estacional que no todos los profesionales han trabajado previamente. «Hay personas que llevan con nosotros un año, pero cuando empezaron no tuvieron ocasión de trabajar este producto por su carácter estacional. Por eso, ahora que llega la campaña del bonito, lo que hacemos es formarles en su manejo, preparación y conocimiento», explica Natalia Riera, antes de detallar que serán alrededor de 500 personas las que reciban estas sesiones más específicas.
Todos los productos utilizados en estas sesiones formativas que se mantienen en buen estado se entregan al final del día a la cocina económica de Oviedo y también a la Gijón. «Ahora mismo, al cabo de la jornada, estamos donando cientos de kilos de todos aquellos alimentos que se pueden consumir, como puede ser la carne o el embutido», precisa Natalia Riera.
Más allá de ser un espacio clave para la adquisición y consolidación de conocimientos, este centro de formación actúa también como un lugar donde se transmiten los valores fundamentales de la compañía. «Hacemos hincapié siempre en la confianza, la calidad y la proximidad del producto, el compromiso con las personas, la innovación sostenible y la responsabilidad con el entorno», destaca la responsable de Aprendizaje y Desarrollo del Grupo Alimerka. Para la directiva, el factor humano está por encima de cualquier competencia técnica previa en los procesos de selección. De hecho, recalca que «al final para trabajar con nosotros necesitamos únicamente y exclusivamente buenas personas, y el resto lo pone la marca».