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El doctor Alberto Sicilia, junto a sus dos hijos, comparte no solo la vocación por la odontología, sino también el compromiso de ofrecer una atención personalizada a cada paciente. En esta entrevista a tres, conversamos con Alberto, Pelay o y Elena sobre la evolución del proyecto familiar y los valores que los unen como equipo.

—Albero, ¿cómo nació la Clínica Sicilia y qué objetivos tenían cuando la fundaron?

—En 1985, la odontología en nuestro país estaba bajo mínimos y la periodoncia y la implantología dental eran prácticamente inexistentes. Tras formarme como médico estomatólogo en la Universidad de Oviedo, obtener el posgrado de Periodoncia en la Universidad Complutense y viajar mucho, fundamentalmente a Suecia y a Estados Unidos, para completar mi formación en implantología, decidimos abrir la Clínica Sicilia en nuestra tierra y establecernos en Oviedo.

Nuestro sueño y objetivo no fue otro que traer la excelencia clínica, la que veíamos en grandes conferenciantes internacionales, a nuestro país. Así nació la Clínica Sicilia y, 40 años después, con 25.000 pacientes tratados, tres clínicas y toda una vida profesional a nuestras espaldas, aquí seguimos, abriendo las puertas cada día para atender a nuestros pacientes, ahora con una nueva generación al frente.

—Alberto, ¿Cómo ha sido ver a sus hijos incorporarse al proyecto?

—Ha sido una de las mayores satisfacciones de mi vida y, créame, he tenido muchas. La incorporación de la segunda generación es algo que nos hemos tomado muy en serio, invirtiendo mucho tiempo y recursos para que ambos recibieran una formación de excelencia. Así, el doctor Pelayo Sicilia se especializó en Cirugía Oral y Periodoncia, obteniendo el título de la European Academy of Osseointegration, y la doctora Elena Sicilia en Prótesis y Estética, con un máster en la Universidad de Tufts, en Boston. Ahora ya trabajamos en equipo.

—Pelayo, ¿cuáles son los principales servicios y tratamientos que ofrecen? ¿Cuáles son los más demandados en la actualidad?

—Nuestra clínica nació como un centro de superespecialistas en microcirugía periodontal e implantológica, donde solo se abordaban esas especialidades. Durante casi 30 años colaboramos con profesionales externos que realizaban las restauraciones. Con el paso del tiempo, esto fue evolucionando y hoy somos una policlínica de especialistas que también aborda tratamientos estéticos y protésicos con la misma filosofía de excelencia.

Diría que la clínica tiene dos grandes pilares terapéuticos: los implantes dentales, en concreto, la implantología avanzada para casos complejos, y la prótesis dental al más alto nivel. Pero lo más importante, y lo que más salud aporta a nuestros pacientes, es nuestro programa de mantenimiento preventivo de periodontitis, periimplantitis y caries dental.

Clínica Sicilia

—Elena, ¿qué tipo de tecnología utilizan y cómo impacta en la experiencia del paciente?

—Nuestra clínica siempre ha sido tecnológica y vanguardista. Montamos la primera red digital de radiología en 1995, instalamos el segundo escáner radiológico en una clínica dental de Europa y, desde 1997, realizamos toda la cirugía con microscopio. Además, mi incorporación a la consulta coincidió con la revolución digital en la odontología. Ya al elegir el máster que cursé en Estados Unidos apostamos por la Universidad de Tufts por ser una de las instituciones con mayor nivel tecnológico entre las universidades punteras, así que yo ya venía preparada.

Sin embargo, la ola digital que esperábamos en la odontología hace cinco años terminó siendo un auténtico tsunami, y nos hemos subido de lleno a ella. Hoy en día ya no tomamos impresiones con «pasta» y cubetas: contamos con tres escáneres ópticos, sistemas de fotogrametría para impresiones de alta precisión sobre implantes y una unidad de I+D para cargas inmediatas, donde preparamos dientes provisionales de forma digital mediante impresoras y fresadoras 3D.

—Alberto, ¿cómo ha evolucionado la odontología desde los inicios de la clínica hasta hoy?

—La odontología actual es otra profesión. Hasta el punto, y no exagero, de que un estomatólogo medio graduado en los años 80 hoy no encontraría trabajo. Donde antes había cubetas, materiales de impresión y cofias atornilladas a los implantes, ahora hay scan bodies, Ti bases y PIC transfers. El cambio ha sido enorme.

—Pelayo, ¿cómo se construye la confianza entre dentistas y pacientes de distintas generaciones?

—Creo que la mayor fuente de confianza con nuestros pacientes es que perciben cómo nos preocupamos por su salud y cómo ese compromiso se mantiene en la siguiente generación, apoyado además por nuestro programa de mantenimiento preventivo de periodontitis, periimplantitis y caries.

—Elena, para terminar, ¿qué proyectos o metas tienen para el futuro?

—Muchos. A corto plazo estamos habilitando una nueva área en nuestra clínica dedicada a mi especialidad, desarrollando un nuevo protocolo de mantenimiento preventivo, incorporando nuevas técnicas de implantología avanzada para pacientes con muy poco hueso e integrando tecnología de fresadoras 3D en la confección de dientes provisionales de carga inmediata. También estamos diseñando la aplicación de procedimientos restauradores chair side y aplicando ya tecnología de inteligencia artificial (IA) al diagnóstico de caries y al diseño de planes de tratamiento. Todo ello sin perder de vista la cirugía robótica. A cinco años vista no sé exactamente dónde estaremos, pero sí tengo claro que será allí donde nos lleve la vanguardia.