El 26 nos jugamos el cambio necesario

Los trabajadores y trabajadoras asturianos nos jugamos en las elecciones generales del próximo 26 de junio la posibilidad de que haya en este país una nueva mayoría de izquierdas sensible a los verdaderos problemas de la ciudadanía y capaz de atender sus necesidades a través de un programa de progreso coherente y sólido.

Hemos sufrido durante cuatro años y medio una inútil política de austeridad que no ha servido más que para empeorar la situación al tiempo que hemos sido objeto de un descarado recorte de derechos y libertades con el objetivo claro de acallar cualquier protesta que ha supuesto el procesamiento penal de más de 300 sindicalistas.

En las elecciones del pasado diciembre, la ciudadanía se pronunció con claridad por el cambio necesario, pero la deficiente gestión que los partidos hicieron del resultado impidió la formación de un ejecutivo para llevarlo a cabo. Así, los problemas de la gente han seguido empeorando hasta quebrar toda resistencia.

Hay que señalar, paralelamente, que estas elecciones tienen lugar en un momento muy preocupante a nivel global, con la incertidumbre acerca de la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea, una Europa en la que prosperan los partidos de extrema derecha y que está realizando una gestión nefasta, insolidaria y hasta cruel del problema de las personas refugiadas.  

Otras amenazas se ciernen al hilo del Tratado de Libre Comercio que se está negociando en la sombra con Estados Unidos y de la posible declaración de China como economía de mercado, lo que le permitiría competir sin cortapisas. Teniendo esto en cuenta, resulta fácil comprender la necesidad de contar con un gobierno sólido y de progreso, capaz de trasladar a Europa nuestra sensibilidad y necesidades y de defender con firmeza nuestras posturas e intereses.

Compromiso y medidas efectivas ante los problemas

De cara a estos comicios es fundamental que los electores conozcamos el grado de compromiso de los partidos políticos con la puesta en marcha inmediata de medidas efectivas para luchar contra los problemas que verdaderamente afectan a los trabajadores y a las familias españolas, como el paro,  la precariedad, los bajos salarios, el deterioro de las prestaciones por desempleo, la desigualdad y la pobreza, la mengua de las pensiones, etc.  Por eso hemos definido una relación de actuaciones urgentes e imprescindibles y les hemos emplazado a que se definan al respecto y se empeñen en llevarlas a cabo si alcanzan la responsabilidad de gobierno.

Nuestros puntos programáticos básicos incluyen, entre otros, la derogación de la reforma laboral y la restitución del marco legal de 2010 para abrir un proceso de negociación con la patronal que nos ayude a modernizar el sistema de relaciones laborales en nuestro país y terminar con la precariedad.

Exigimos también la derogación de la denominada Ley mordaza; una renta mínima de inserción; el fin de la política de austeridad; el restablecimiento de derechos en materia de educación, salud y prestaciones sociales; una reforma fiscal que luche contra el fraude; la subida del salario mínimo a 800 euros; que se acuerde una estrategia de subida salarial por encima del IPC para estimular la demanda interna; la derogación de la LOMCE; la recuperación del pacto de Toledo y la derogación de la reforma de las pensiones de 2012.

Plan de choque por el empleo, plan industrial e infraestructuras básicas

Y, dentro de estas cuestiones ineludibles, hay dos que son muy importantes para Asturias. En primer lugar, la lucha contra el desempleo. Hay que fijar como objetivo reducir a la mitad la actual tasa de paro antes de que finalice la próxima legislatura, y para ello estamos pidiendo un plan de choque por el empleo, que contemple medidas específicas para los colectivos con mayores dificultades, como los jóvenes, los parados de larga duración o las mujeres, grupos en los que el desempleo se ha hecho crónico en nuestra comunidad autónoma.

En segundo lugar, exigimos la puesta en marcha de un plan estratégico para la industria, que consolide el sector industrial como base de la economía, con una política incentivadora de la inversión, con apoyo a la innovación, la investigación y el desarrollo, así como a la mejora de la capacitación profesional de los trabajadores.

Dentro de la política industrial, urge resolver el problema de los elevados costes energéticos que lastran la competitividad, así como la puesta en marcha de un nuevo modelo de tarifa eléctrica que ponga fin a la incertidumbre que sufren las grandes empresas por el actual sistema de la subasta de interrumpibilidad.

Para Asturias es imprescindible también un compromiso con la minería del carbón y las comarcas mineras, manteniendo el carbón nacional en la transición hacia un modelo energético bajo en emisiones, como único combustible de origen autóctono que contribuye a la seguridad de suministro en momentos críticos y a la reducción de la dependencia energética del exterior.

Junto a ello, siguen pendientes reivindicaciones históricas en materia de infraestructuras básicas para el desarrollo concreto de Asturias sobre las que es imprescindible un compromiso claro y efectivo por parte de los partidos que concurren a estas elecciones. La paralización de la variante de Pajares, de la regasificadora de El Musel, de los accesos a la Zalia, etc., constituyen, no ya un agravio, sino una verdadera afrenta para los asturianos y asturianas, cuya solución, bajo ningún concepto, admite más espera.

Nos jugamos en estas elecciones tener o no un futuro más prometedor en materia social y de progreso, frente a este último periodo en que han crecido la injusticia, la desigualdad, el paro, la precariedad y la pobreza. Por eso pedimos a los trabajadores y trabajadoras que venzan la desilusión y acudan masivamente a votar.

Es fundamental que nadie se quede en casa, para que el gobierno que resulte elegido el 26 de junio ponga en marcha el cambio necesario que los ciudadanos necesitamos.

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