Will Grigg


Dentro de unos años habrá alguien que desempolve la historia de Will Grigg. Y los futboleros más jóvenes sonreirán al escuchar el origen del que, con toda probabilidad, será uno de sus cánticos de bufanda y camiseta dominicales. Will Grigg delantero titular en el Wigan y suplente en la sección de Irlanda del Norte. Sus 28 goles fueron clave en el ascenso de su equipo a segunda. Es un tipo que nació en Inglaterra pero que, gracias a las raíces de uno de sus abuelos, juega en la selección verdiblanca. No ha disputado ni un minuto en la Eurocopa. Pero la gente lo reconoce por la calle, lo rodea y comienza a cantar. Todo por Sean Kennedy, un seguidor del Wigan, colgó en Internet una adaptación de una canción de los noventa, pero con letra propia y pandereta. Solo, ante su ordenador, Sean canta: «Wigg está en racha; tu defensa, aterrorizada» y grita: «¡Vamos!». Como si decenas de espontáneos se unieran al estribillo al otro lado de la pantalla. Y miles de personas han acabado cantándolo en las gradas francesas. Lo hacen seguidores de todas las selecciones europeas. Y la afición de Irlanda del Norte, ese lugar con su reciente historia de violencia, es la estrella del torneo. El fenómeno, propio de una comedia británica, es muy propio del antiguo y querido fútbol. De la vieja Europa. Pero estos días se juega una Eurocopa y se sufren varias eurocapas. Los ultras toman plazas y calles. Ya no habrá lugar para la soberbia de que esas guerrillas son dignas de otras latitudes. Más arriba, entre el tira y afloja del brexit, se reparten invitaciones a la xenofobia. Ellos son expatriados; nosotros, emigrantes. Eso sí, los Gobiernos de los países europeos han recordado el Día del refugiado con pesadumbre precocinada y mucho hashtag, que siempre adorna. Europa. Tanta historia y tan pocas lecciones.

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