Ovidio y el cuento de la lechera


Me desperté esta mañana y me topé en la cocina de mi casa desayunando con mi hija Lola, la cual, derrochando ironía y cierto humor cáustico, me dirigió una mirada burlona y me espetó: «Papa, ayer te fuiste a la cama cargado de preocupaciones y malos rollos, y hoy te levantas muerto de risa. ¿No serás bipolar?». «No, hija», le respondí sin disimular la hilaridad que me embargaba, «es que la prensa cada día cuenta cosas más divertidas».

Esto viene a colación de los pretendidos negocios de nuestro estimado senador D. Ovidio Sánchez. Resulta que firma con otros responsables políticos un acuerdo para establecer negocios en la India que consisten en implantar en ese país la mpresa Central Lechera Asturiana, lo cual resulta paradójico porque, según manifestaciones de los representantes de esta mercantil, nada saben de esto; es decir, El lechero, o lo que es lo mismo,la parte contratante de la primera parte, no tiene conocimiento de tal pretensión hecha a sus espaldas. Para mayor cachondeo, no tiene interés alguno en abrir negocio en la India. No me extraña, si algo sobra en la India son vacas. Aunque pudiera ser que no se tratase de catar las vacas aquí, sino implantar el negocio allí. Pero bien pensado, una industria lechera en la India, dado que la vacas allí son sagradas y hacen lo que se les pone en las ubres, no tendría sentido si no se instalase una factoría itinerante que pudiera ir catando las vacas según iban paseando a su libre albedrío por las calles -espero se hagan cargo de la ironía-. Todo parece indicar que se cumple el cuento de la lechera y que la vaca, que parecía pudiere dar una leche magnífica, finalizado su ordeño pega una coz al caldero y derrama toda la leche; se acabó el negocio. Ya no habrá leche, pensemos en otro negocio. Tal vez pudieran crear estos señores un acuerdo en el Sahara para exportar a ese país estufas de butano o, sabiendo la proliferación que tenemos de antitaurinos en España, pudiera ser un buen negocio crear en Finlandia una escuela de tauromaquia.

Ya lo ha dicho el sr. Sánchez, aunque parece una justificación baladí, «he de ir preparando mi futuro para cuando abandone la política». Vamos a ver, sr. Sánchez, Vd. nació en 1952, por lo tanto tiene sesenta y cuatro años, le quedan cuatro por delante de legislatura y se pondrá, cuando estos concluyan, en los sesenta y ocho. ¿No han cotizado por Vd. a la Seguridad Social para que le quede una jubilación digna? ¿Quiere de verdad Vd. preparar una vida futura de negocios? Pues mire Vd., siguiendo esa visión tan pintoresca que parece tener del mundo empresarial en el que desarrollar toda una estrategia de futuro, podría montar un geriátrico en el parque temático de Walt Disney World Resort.

Moraleja: El Hombre es el único mamífero que tras concluir el período de lactancia sigue consumiendo leche. Conclusión: El hombre siempre quiere seguir mamando.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Ovidio y el cuento de la lechera