Ni todos tontos, ni todos locos


Me desperté con lo de Ferreras de fondo, y decían que Trump era el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Me había pasado media noche en vela en lugar de hacer caso a Fel e irme a dormir, que ya lo había dicho en Twitter: «Me acuesto sabiendo que desgraciadamente y por culpa del PERIODISMO mañana Trump será presidente de los EEUU». Y tiene gran parte de razón. Además de seguir las elecciones, en el especial de La Sexta, pudimos ver las caritas que se le quedaban a Antonio cuando el «Naked Cowboy» y un latino republicano trataban de levantarle a su mujer.

Hillary era la mejor candidata dentro de la excrecencia política en la que podían elegir los estadounidenses: Clinton o Trump. O, al menos, era mi favorita.

La Clinton, por otra parte, es una figura maquiavélica y corrupta, lo de los «mails», que en nuestro país obviamos y nadie informó decentemente de ello, decantó la balanza. Y no solo esto, basó su campaña en la continuidad del sistema y la manera de hacer política de Obama, el peor presidente que ha habido nunca para los intereses de Estados Unidos. El rechazo a Hillary es una reacción del pueblo norteamericano contra la política demócrata auspiciada por Obama, que se han creído los mejores y han actuado con ínfulas mesiánicas y a la final nada: sembraron esperanzas que sólo han traído decepciones y crispación. Eso sí, desde nuestras casas todos veíamos a Barack como el gran salvador del mundo, pero parece que a sus ciudadanos no les ha convencido. Oigan, esto de la democracia si no sale lo que nosotros queremos no nos gusta tanto, parece clamar el pueblo europeo. Hace días nos reíamos y bromeábamos con las declaraciones de Trump en las que aseguraba que no iba reconocer los resultados si perdía. Y miren, ahora es Hillary la que no comparece en público para admitir la derrota y felicitar al claro vencedor, aunque sí ha telefoneado en privado. Para Hillary, una felación no fue infidelidad. Obtener menos representas que tu contrincante en unas elecciones parece que tampoco es perder.

Trump se nos ha vendido como un loco, como un millonario excéntrico tocado por la suerte y nada de trabajo y ninguna virtud. Pero no se llega a presidente de un país simplemente aupado por los votos de granjeros blancos, gente sin recursos y desesperados. También le han votado los latinos, las mujeres, los universitarios, urbanistas, negros y culturetas. Reducir a tontos, como se ha hecho, a sus votantes es una gran mentira que ha contado con el respaldo de los medios, pero les digo que no es así: nos han mentido, nos han vendido humo. Los estadounidenses en su totalidad nos serán la panacea de la sofisticación y los negocios, y la cultura, y el hedonismo que se nos vende en las películas; pero estoy seguro que no se meten el dedo en el ojo. Millones de personas han votado Trump, y no me creo que todos sean locos e ignorantes ¿Saben a quién han votado más los estadounidenses blancos con estudios universitarios? Pues no ha sido a Hillary, no. Y vuelvo a repetir, estoy seguro que no descuidan sus intereses lo más mínimo. Un amigo residente en Miami me comentó que la gente honrada de EEUU tiene un odio visceral hacia los medios de comunicación por como les manipulan, y hacia lo políticamente correcto. Por esto, entre otras muchas cosas, también ha ganado Trump.

En una entrevista que leí del republicano, decía que cuando llegara a presidente iba a tener un perfil muy presidenciable. Pero esta entrevista a penas tuvo éxito ni repercusión en España, porque era la de un hombre correcto y tranquilo: no se exaltaba, ni amenazaba, ni fanfarroneaba. Tampoco decía nada de tocar a mujeres, ni de que le dejaban hacer lo que quisiera con ellas; que, por una parte es del todo repugnante, pero por otra, y pese a que duela, es una gran verdad, y si no lo saben no sé en que mundo viven. Esto es así, y así seguirá, son las reglas de este mundo, porque todo en este mundo es sexo, menos el sexo que es poder; y como dice el dicho: «con buena polla bien se folla».

En su primer discurso como presidente, DT, ha utilizado un tono conciliador, moderado y correcto. Quizá este es el Donald que ha llegado a sus ciudadanos, y no el payaso que nos mostraban aquí. Patriotismo, unidad y trabajo han sido los pilares sobre los que Trump ha elaborado su discurso. Por otra parte, un discurso que lo firmaría cualquier presidente demócrata para dirigirse por primera vez a la nación. Y que bien maneja el teleprompter el empresario y ahora presidente, aunque no hay que descuidar que luce en cámara igual de mal que Clinton, pero ¡ay! lo de la nueva primera dama es otra cosa, eso sí que ha sido una victoria, al menos para la vista.

Veremos en que deviene todo, en principio ha vencido el peor candidato posible, pero los dos eran muy malos. A priori, es un triunfo de esa ola populista que inunda el mundo. Pero yo ya no sé si creerme nada. Pasarán los meses y veremos de la forma que actúa Trump, si ese ogro lo devora todo o acaba convertido en Shrek.

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