Sus escudos


Si todo el mundo pagara un 4 % a Hacienda, España acabaría hundiéndose de verdad en el dichoso informe PISA. Tanto, que nos resultaría imposible calcular la pendiente de ese descenso. Aunque los más pudientes podrían disfrutar más y mejor de los colegios privados. Menos uniformidad y más uniformes. Con el 4 % sería imposible el milagro de que un hospital público, el Chuac, realice diez trasplantes en solo 24 horas, entregando a una decena de pacientes un ramillete de segundas oportunidades. Pero otros tendrían más ingresos para pagar tratamientos en Houston y evitar ese engorro de compartir habitación y pesares con otros enfermos. Menos batas blancas y más batines de marca. Las infraestructuras serían otra cosa. Menos dinero para carreteras y más para Ferraris. Y habría que replantearse lo de las pensiones seriamente. Menos retirados y más retiros dorados. Porque esa manta que teóricamente debería taparnos a todos no alcanzaría ni para cubrir los pies, salvo que nos convirtiéramos en otra lavadora de capitales.

Pero cuidado con adjetivar a Messi, que salta la grada catalana armada con todo tipo de agravios centralistas. Ojo con hablar de los asuntos irlandeses de Cristiano, que tiene a un juez ejerciendo de líbero. Al argentino le aplaudieron en la puerta de los tribunales. En el caso del portugués, muchos no es que le apliquen la presunción de inocencia, es que defienden la presunción de moralidad. ¿Por qué va a pagar más del 4 %? El mundo es de los listos.

La próxima vez que marquen gol, Messi y Cristiano pueden besar los escudos de Belice y de las Islas Vírgenes, y dedicarle el Balón de Oro a un testaferro cualquiera. Sería la lógica celebración de sus mayores regates.

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