El gran amigo Donald


Después de la conversación de veinte minutos que Donald Trump mantuvo con Mariano Rajoy, sabemos ya que algunos de los problemas históricos que nos amenazan puede solventarlos el bravucón presidente.

Cuentan que en la Moncloa están muy esperanzados, por ejemplo, en que contribuya a solucionar el problema independentista catalán, después de años y años de encontronazos. Según parece, además de que Donald le dijo a Rajoy que Barcelona es «la gran ciudad española», que no deja de ser una clara posición contra el soberanismo, al ser preguntado si apoyaría su Administración la secesión de regiones europeas como Cataluña, respondió tajantemente con un no, añadiendo que los problemas no pueden resolverse debilitando los países. Claro que unas semanas antes se pronunció a favor del «derecho sagrado de autodeterminación» de los pueblos tras los resultados del brexit. Pero eso debió de ser un lapsus.

Así que lo que no resolvieron PP, PSOE, CiU y todo el arco parlamentario del planeta nos lo puede resolver Donald. Así que si algún día Rajoy levanta el teléfono para pedirle ayuda a Donald porque acaban de convocar el referendo de independencia, este le saldrá con un «tranquilo, amigo; ahora mismo salen para ahí dos cazas F-22A Raptor y el portaviones USS Gerald R. Ford, que es lo mejor que tenemos».

Porque no se entiende de qué otra forma el gran amigo Donald, con sus buenos modales, puede ayudar a resolver el guirigay catalán.

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