Perejil y otras hierbas


Ahí va la pregunta, lanzada como un guante de duelista. ¿Qué tenemos que hacer con Trillo? ¿Acaso no ha sido suficiente todo lo que ha padecido este hombre? ¿No bastan sus sacrificios por la patria? Por eso Fernando Martínez-Maillo, número 3 del PP, se pregunta: «¿Qué tenemos que hacer? ¿Mandarlo a Perejil?». Hombre, entre el Consejo de Estado y Perejil hay todo un mundo de posibilidades. De hecho, en ese terreno que parece tan yermo para algunos reside el abanico de opciones con las que se gana la vida la mayor parte de la gente. Pero no vamos a degradar al que ejerció de ministro, al señor embajador... Y ahí no importa qué ocurrió con el Yak-42 y da igual si cuando accedió a su cargo diplomático en Londres no tuviera idea de inglés ni ganas de aprenderlo (pecado bastante mayor que el primero). En la esfera política, llegados a la cima del poder, es como si hubiera obligación de colocarles red a los trapecistas que giran en lo alto. Ahí está José Ignacio Wert en su jardín parisino. ¿Qué teníamos que hacer con Wert? ¿Mandarlo a Alepo? A los fieles hay que buscarles un apaño. Por España y por el partido. Y no un arreglo cualquiera. Un escaño en el Senado, una embajada en una capital con glamur, un sillón en un órgano consultivo desde el que puedas tirar de las orejas sin hacer daño... Son derechos no escritos. Y para el resto, en cambio, el alambre sobre el vacío, a muchos metros sobre el duro asfalto. Están las célebres puertas giratorias de las eléctricas, pero casi es peor el colchón neumático del BOE, que con su relleno de nombramientos detiene suavemente demasiadas caídas en desgracia.

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Perejil y otras hierbas