Un «Quijote» para Trump


Va a ser difícil que nos podamos quitar del cuerpo el disgusto que nos acaba de dar Donald Trump con la decisión de eliminar el español de la web de la Casa Blanca. Aunque sea provisionalmente, porque la página está en construcción. Los que no sabemos inglés nos vamos a quedar sin conocer las grandes decisiones y logros del nuevo presidente y su administración. Yo no imagino mi vida sin que el español figure en la web del nuevo líder de EE.UU.

Sabemos que los idiomas son el primer instrumento de poder para la transformación de las sociedades. Lo desconoce Trump. Y sabemos también que son la base para que fluyan todo tipo de relaciones entre países y culturas. Lo que también desconoce. Y aún más, sabemos que en el mundo existen más de 7.000 idiomas y que no todos están en la web de Trump, porque cada uno elige la lengua en la que quiere expresarse y con quién desea entenderse. Y el rey del reality ha decidido no dirigirse a los 51 millones de hispanohablantes de su país y, al tiempo, enviar un mensaje al mundo hispano.

No se le puede reprochar su decisión. Los trumperos que le votaron lo legitiman para prescindir del idioma que hablamos 500 millones de personas. Tampoco cuenta con el chino mandarín, que utilizan mil millones. Y que sepamos, los chinos viven sin atormentarse.

Los socialistas han preguntado a sus socios del Gobierno qué piensan hacer ante tal ultraje. Poco nos queda. Bueno, sí. Enviarle el Quijote, aunque como no sabe quién es Cervantes, ni le importa, lo mismo le gusta más Los grandes tontos de la historia, de Gregorio Doval.

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