Por patas


Decían en Casablanca: «El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos». Pues eso. El mundo se derrumba y para el Daily Mail lo más importante son las piernas de Theresa May y Nicola Sturgeon. El brexit, una pequeña piedra en el camino del implacable tacón de aguja. La posible ruptura de Escocia, una carrera en las medias. Naderías que palidecen ante dos pares de rodillas. Es una lástima que el tabloide inglés no se hubiera topado con la demócrata Ann Richards, aquella política estadounidense que dinamitó el tablero político de Texas en 1991, cuando fue elegida gobernadora. Un documental de HBO la retrata. Defendió sus causas sin titubeos. Incluyó a negros y a latinos en su gobierno. Luchó por los derechos de los homosexuales. Cuando se la cuestionaba por el hecho de ser mujer, como buena maestra, encontraba ejemplos al alcance de todos: «Ginger Rogers hizo lo mismo que Fred Astaire, solo que desde el otro lado y con tacones altos». Si basaban un ataque en su llamativo cardado, respondía: «Recibo un montón de críticas sobre mi pelo, la mayoría son de hombres que no tienen ninguno». No dudaba en agitar las burbujas en cualquier brindis oficial: «Os deseo lo mejor. Que tengáis tanto dinero como los republicanos y tanto sexo como los demócratas». Confesaba que había un epitafio que quería evitar a toda costa: «Tenía la casa muy limpia». E insistía en que «el poder, que suele tener la última palabra, es un juego de hombres blancos». Sí, eran los noventa. La fotografía de Donald Trump reunido con un nutrido grupo de señores (en la imagen todos son señores) para hablar de la reforma sanitaria es de la semana pasada. Es para salir (por patas).

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