La independencia no existe


Sabemos que los estudios, indicadores y estadísticas no son lo nuestro. En raras ocasiones salimos bien parados, sobre todo si se sustentan sobre nuestras propias opiniones. No tenemos muy buen concepto de nosotros mismos. Ahora resulta que los españoles consideramos que nos encontramos a la cola de la UE en independencia judicial, solo por encima de Bulgaria, Croacia y Eslovaquia. Un poema. 

La opinión de nuestra Justicia resulta muy preocupante. La mitad, el 49 % de españoles, cree que la falta de independencia judicial se debe a «interferencias políticas» y el 45 %, a «presiones de intereses económicos». Y más preocupante es que el ministerio del ramo, el de Rafael Catalá, que es el primero que duda del trabajo de jueces y fiscales, se muestre muy satisfecho con estos resultados porque nos consideramos los mejores en justicia digital y comunicaciones electrónicas.

La Justicia está haciendo grandes servicios al país, nadie lo discute, pero también protagoniza grandes lagunas. Basta recordar el papel de los jueces ante los innumerables casos de corrupción, o el de algún fiscal en la crisis y en los desahucios; sentencias incomprensibles, sumisión jerárquica y política, juezas a las que se le tumban cinco investigaciones en un par de días, amistades peligrosas, puertas giratorias y, últimamente, obsesión enfermiza por el humor y la libertad de expresión

Alguien dijo que leyes hay, pero falta justicia. Y esa es la percepción de los españoles. Justicia y sociedad marchan por dos aceras que tienden a alejarse. Y esto sí que es un serio problema para nuestro futuro.

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