Series para llevar


Ponerse al día con capítulos pendientes es uno de los entretenimientos al alza para fines de semana y vacaciones. Pero los amantes de la ortodoxia alertan de que, también en esto, los atracones tienen sus contraindicaciones. Damon Lindelof, que hoy estrena la tercera y última temporada de la apocalíptica The Leftovers y antes firmó la adictiva Perdidos, es uno de los que han alzado su voz. Qué habría sido de aquella ficción sin el prescriptivo desasosiego semanal que permitía a los fans alimentar teorías. Asegura el autor que las series no son películas que se consumen en horas, sino narraciones de digestión pausada que no se saborean en un maratón de episodios estrenados de golpe un viernes por la mañana.

Qué pensará entonces el guionista de la transformación que supone el auge del teléfono móvil como pantalla predilecta. Después de ofrecer las series a la carta, los servicios de pago favorecen ahora la opción de descargarlas temporalmente y llevarlas, como una novela, a cualquier parte. Unos minutos en el autobús; un par de escenas en la sala de espera; capítulo y pico en el avión. Igual que los guiones adaptaron en su día las tramas a los rigores de las pausas publicitarias, ¿tendrán que ajustarse ahora al picoteo y el consumo fragmentario?

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