La corrupción, «trending topic»


Lo que ha pasado esta semana en la política española podría servir de argumento para una serie de televisión de esas que tanto gustan, repleta de conspiraciones, intrigas, y giros inesperados de guion. Tiene cierta guasa que la sucesión de escándalos vinculados con el PP se haya destapado justo después de que a Podemos se le escacharrara su ridículo Tramabús. Y tendría mucha más gracia el asunto si no fuera porque la detención de un expresidente autonómico, la declaración judicial de la antigua lideresa del PP madrileño (Aguirre, la que nunca sabe nada) y los registros de empresas como OHL o Indra (ojo, la que gestiona nuestros procesos electorales) descosen aún más las frágiles estructuras que sostienen el régimen democrático más o menos civilizado que tenemos en España.

Cada vez que la corrupción es trending topic se acrecienta el riesgo de que en España surja un Trump, una Le Pen o algún otro caudillo que le prometa a la gente que lo va a arreglar todo con tres ocurrencias y cuatro medidas drásticas irracionales. Es decir, que le prometa lo imposible, lo seduzca y lo engañe otra vez. Frases como «son las elecciones del pueblo contra el establishment» (dicha estos días por el líder laborista británico Corbyn) suenan bien, pero tienen truco. Cuando se produce un terremoto político no solo se lleva por delante lo malo, sino que también arrasa con lo positivo, y con la estabilidad. Un ejemplo, cuando en Italia cayó el sistema corrupto del pentapartido, abrieron la puerta al comienzo de la era Berlusconi. Pasaron de Guatemala a...

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