Chicas que saben «perrear»


Las chicas se clasifican en dos sectores al parecer irreconciliables: las que saben perrear y las que no. Con ese análisis sociológico arrancó Pablo Motos su entrevista del lunes a las cuatro actrices protagonistas de Las chicas del cable, la primera serie española de Netflix. Seguro que en su cabeza y en las de los guionistas la ocurrencia sonaba mejor de lo que después se escuchó a través del televisor, pero el resultado hizo que al presentador le llovieran las críticas.

Igual que en su día le planteó a Mónica Carrillo, presentadora de informativos de Antena 3, que él veía las noticias sin volumen cuando salía ella, esta vez, sentado entre tanta belleza, rindió homenaje al landismo más enraizado: «Ahora mismo Julio Iglesias me tiene envidia a mí». También les preguntó con qué actor de Hollywood les gustaría hacer escenas de cama y cuando Blanca Suárez explicaba la importancia de que una serie española se estrene en 190 países, Motos se entretuvo contando los pendientes de su oreja e ignorando una respuesta demasiado densa para un programa que vive de la anécdota y el impacto, atrapado en la necesidad de ser permanentemente jocoso para que la audiencia no decaiga.

Del mismo modo que Motos es libre para agrupar a las personas en función de su habilidad para bailar reggaeton, los espectadores lo son para puntuar los chistes y distinguir los que hacen gracia de los que no.

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