Atacar para no defender


Dicen los futboleros que la mejor defensa es un buen ataque. Y el número dos de Interior, José Antonio Nieto, debe de ser un extraordinario futbolero porque como secretario de Estado demuestra ser una calamidad. Es un buen futbolero que en su comparecencia de ayer aplicó la máxima de atacar para no defender. 

Para justificar el encuentro amistoso que la segunda autoridad del ministerio mantuvo con Pablo González, arremetió contra todo. Grupos de la oposición, periodistas, medios de comunicación, filtradores de sumarios y responsables de la investigación. Porque contra lo que se dijo y publicó, se trató de una reunión para saludarse.

Nos creemos que Nieto y el investigado no hablaron de lo suyo, pese a que la reunión coincide con el chivatazo de que lo investigaban, y que el encarcelado dijo que el encuentro había ido muy bien pero que no se podía hablar por teléfono. Tanto como creemos en la inocencia de Bárcenas, Rato, Fabra, Blesa, Matas, Nachete y «esos casos aislados» que dice Rajoy. Pero entenderá el alto cargo del Gobierno que resulta sospechoso y poco higiénico que quien hoy está entre rejas sea recibido, 24 horas después de pedirlo y solo días antes de ser encarcelado, por el responsable de la Seguridad del Estado. A no ser que sea una norma del ministerio establecida por el anterior ministro, Fernández Díaz, que también recibió a Rato para saludarse y desearse suerte.

Solo en una afirmación tuvo razón ayer Nieto. En que los periodistas, los medios, los empresarios, los repartidores y los ruteros carecemos de ética. Es cierto, al menos no tenemos la misma de la que se siente orgullosos José Antonio Nieto, el partido que lo ampara y protege, y los saqueadores con los que se reúne.

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