Quién te ha visto y quién te ve, IU


Dos fotos. Una es del día en que Pablo Iglesias anunció que maquinaba una moción de censura. Otra, del día en que Pablo Iglesias acudió a la manifestación del Primero de Mayo para encontrar altavoz para su moción de censura. ¿Quién estaba a su lado, además de Irene Montero? ¿Íñigo Errejón? En la primera, no. Solo en la segunda. El que estaba en los dos momentos era Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, suponiendo que Izquierda Unida siga existiendo. Pero estaba callado, al menos en las imágenes que he conseguido ver. 

Alberto Garzón, un político preparado y de ideas firmes, es el hombre silenciado. En términos coloquiales y positivos, parece que adorna mucho, pero que queda mejor callado. En términos convencionales y peyorativos, va de comparsa. Va de compañero silente, quizá de oyente, para demostrar que existe y que tiene peso, pero no está autorizado a hablar cuando el dios de la coalición Unidos Podemos está en uso de la palabra. Alberto Garzón, y con él las siglas de su formación política, han sido deglutidos por la ola de Podemos. No hay indicios de que la mar los devuelva a tierra firme.

¡Quién te ha visto y quién te ve, Partido Comunista de España! ¡Quién te ha visto y quién te ve, Izquierda Unida, fundada para aglutinar a las izquierdas dispersas! Ayer, punto de referencia de casi todo, del movimiento obrero, del mundo intelectual, de las reivindicaciones, de la sociedad progresista, de los pactos que hicieron posible lo que propugnaba Carrillo, la reconciliación nacional. Hoy, cuando se han cumplido 40 años del comienzo de la democracia, te has quedado en una sombra que sale en las fotos.

Podemos le ha comido a IU su discurso, sus simpatizantes, sus votantes, su espacio mediático. Llegaron los profesores y ocuparon el terreno de los obreros. Los politólogos de las grandes teorías de libro le quitaron el sitio a las formaciones obreristas. Si hay una huelga general, posiblemente no estará Izquierda Unida como tal entre los convocantes, ni entre los agitadores, ni entre los simpatizantes declarados. Estarán los profesores, que han estudiado estrategia y márketing y tienen voluntad, o ansia, de ocupación.

No es extraño que los socialistas huyan de la proximidad de Podemos: gane quien gane en las primarias, tienen miedo a quedarse también de aplaudidores del nuevo líder natural de la izquierda, que demostró tener mejor discurso y, a pesar de sus contradicciones, mayor credibilidad. Tienen miedo a que a su lado aparezca un RIP. Tienen miedo a convertirse en un comodín y vivir solo en las fotos. Tienen miedo a que 130 años de historia se difuminen en un paisaje de políticos antisistema. Como se está difuminando Izquierda Unida. Como se difuminó el PCE.

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