El caos de los fiscales


Un problema de comunicación. Otro problema de comunicación. «Un sistema más desarrollado de comunicación», dijo el fiscal general del Estado, don José Manuel Maza. Veo que se sigue cumpliendo una de las más acendradas tradiciones de nuestros mandatarios: cuando tropiezan con algún lío, es porque tienen un problema de comunicación. La diferencia del señor Maza con sus antecesores en el recurso dialéctico es que asume la responsabilidad: «Puede decirse que la Fiscalía es un carajal en este sentido, pero asumo la responsabilidad y sigo adelante».

Pido permiso para expresar mi criterio: la Fiscalía es, efectivamente, un carajal o lo parece; pero no por sus defectos para comunicar, que ese problema, si existe, lo habrán tenido igual Conde Pumpido, Torres Dulce o Consuelo Madrigal, por citar a los tres últimos titulares de la institución y ninguno se ha quejado. Es un carajal, porque no ha conseguido desprenderse de la apariencia de instrumento al servicio del Gobierno de turno y de su partido. Es un carajal porque no crea en los ciudadanos seguridad jurídica. Y es un carajal por los últimos acontecimientos: desde la oscura dimisión de Consuelo Madrigal porque no le permitieron nombrar al fiscal especial contra la corrupción, por las presiones en Murcia, por las discrepancias con Moix y por unos escritos que habrían provocado el sonrojo en un aula de primaria.

La jornada parlamentaria del miércoles sirvió para que los portavoces del PP, empezando por su presidente, se hayan esforzado en defender a los titulares del Ministerio Público.

Don Manuel Moix es la personalidad pública más defendida de España inmediatamente después de ser la más censurada. No lo critico: la obligación del gobernante es arropar a los servidores del Estado mientras tengan defensa posible. Pero ha de saber que, después de su esfuerzo, los problemas siguen, la confianza no ha vuelto, continúa el desprestigio y se daña al mismo tiempo la imagen de toda la Justicia, aunque las fiscalías no sean Poder Judicial. Don José Manuel Maza, si piensa seguir adelante como dice, tiene que ejercer la misma autoridad que verbalmente demostró el miércoles en el Congreso de los Diputados.

De momento, le sería muy útil una pequeñísima tarea: si los fiscales que estos días andan en los papeles causaron un problema de comprensión con sus escritos, que aprendan a escribir. Si les resulta complicado, que contraten a un escribidor. Porque la etapa crítica que atraviesan no es culpa de nadie: es que no supieron decir por escrito la «chivada» del número dos de Interior, ni explicar si Moix quiso cesar o no a los fiscales del caso Lezo. Esto no es un problema de comunicación. Es un problema de haber superado la EGB.

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