No están todos


Cinco años de instrucción han llevado al juez Andreu a pedir que la cúpula de Bankia se siente en el banquillo para dar cuenta de la estafa masiva a los inversores cometida con su salida a Bolsa. Una salida, recordemos, en la que se informó con datos falsos sobre la alta rentabilidad de tal inversión. Lo de Bankia no ha sido solo una estafa masiva. Fue mucho más. Bankia es el estandarte de un tiempo de locura económica, de engaños y fraudes y de trampas bancarias que nos llevaron a la ruina. La foto de Rodrigo Rato exultante, colgado de la campanilla de la Bolsa, es la imagen de un tiempo de saqueo y pillaje generalizado.

Por eso sorprende y resulta imposible de entender que el auto del juez Andreu excluya el papel de la CNMV y del Banco de España como si fueran entidades colombianas que nada tuvieran que ver con lo que aquí ocurre. En el caso de la CNMV y del Banco de España -con el sabio MAFO al frente-, aunque el juez los despacha con una mera crítica, uno y otro eludieron su papel admitiendo el falseamiento de las cuentas de la entidad. Y el banco provocó un deterioro de 456 millones, según los peritos.

Vivimos instalados en la sospecha. Por eso convendría no añadir más suspicacias ni recelos a los ya existentes. Y, la verdad, dejar fuera de la gran estafa a la CNMV y al Banco de España nos parece injustificable. Por no decir indecente.

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