«Brexit» eurovisivo


Juncker lo predijo, pero nadie le dio valor. «Lenta, pero indudablemente, el inglés está perdiendo su importancia en Europa», avisó el presidente de la Comisión Europea antes de expresarse en francés en el seno de una nueva UE sin británicos. El augurio del político luxemburgués pareció materializarse anoche en el referéndum eurovisivo, que, por primera vez en sus últimas diez ediciones, vio crecer el gusto por las canciones gramaticalmente independientes.

Ni Italia ni Portugal, las grandes favoritas, se plegaron a la costumbre de renunciar al carácter políglota de la convocatoria para entonar sus mantras en inglés con el fin de que todo el mundo pueda entenderlos.

Desde el año 2008, ninguna de las ganadoras de Eurovisión había usado su lengua propia a pesar de no ser angloparlantes. En sus seis décadas de historia, la mitad de los primeros puestos emplearon el idioma británico con carácter ecuménico. Pese a ello, Italia y Portugal lograron superar las barreras del idioma y hacerse querer por los eurofans.

Aferrada a su «brexit», Theresa May confesó que no contaba con que su candidatura recibiera muchos apoyos este año en el festival. Lo que no esperaba era tener que comprarse un diccionario para entender al vencedor.

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