Atención a las diferencias mecánicas que condicionan


Vaya por delante que, debido a los parámetros técnicos establecidos para igualar los coches, en la Indy Car prima más la capacidad del piloto. Con todo, las peculiaridades técnicas condicionarán el pilotaje de Fernando Alonso, acostumbrado a un Fórmula 1. Por ejemplo, al correr en oval y con un peralte que neutraliza la fuerza centrífuga, y también al no tener diferencial, se compensa con un mayor diámetro de las ruedas exteriores. Esto obliga al piloto a llevar algo girado el volante hacia la derecha en las rectas para contrarrestar la tendencia del coche a girarse a la izquierda, lo que hace que sea más difícil conducir en recta que en curva.

La estrategia surge como un factor clave. En Indy Car puede no ganar el más rápido en pista, como sucede en Fórmula 1, sino que el mejor gestiona paradas y rebufos. Un buen ingeniero que sepa leer la carrera puede dar el 50 % de la victoria. Otra situación que deberían haber ensayado Alonso y su equipo es la entrada en boxes porque la diferencia de velocidad es mayor que en la Fórmula 1. Pasas de girar a casi 400 kilómetros por hora a un pit lane no peraltado, recto y con un límite de velocidad de 59 kilómetros por hora. Frenar cinco metros más tarde puede significar una valiosa pérdida de tiempo.

Dado que un Fórmula 1 es como un prototipo y un Indy Car está menos evolucionado y es mucho más estándar, el hecho de que aspectos como la aerodinámica sea común provoca que depende más de la capacidad de los ingenieros para ajustar los reglajes en función de la estrategia de equipo y lo que se desea en factores como, por ejemplo, la velocidad de paso por curva.

Y por si alguien se pregunta por qué siendo motores Honda ambos, los del coche de Fernando Alonso de Fórmula 1 se rompen constantemente y los de Indy Car, no. La base de este pensamiento es errónea, porque en realidad no son el mismo motor. Es posible comprar un motor de Indy Car, mientras que el de Fórmula 1 está fabricado expresamente para un vehículo concreto y apenas se fabrica media docena de unidades. Es más, el del siguiente año nada tendrá que ver con el que se ha montado este año en el monoplaza de Alonso.

Manuel Aboy es ingeniero gallego de Arden Motorsport en F2.

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