Y que el verano nos calme


Quiero pensar que la primavera, que la sangre altera (según algunas leyendas), llega a su fin y con él la crispación y la división producida en el PSOE. Espero que los meses del verano nos ayuden a relajarnos, a reflexionar sobre lo ocurrido y, en definitiva, que muchas relaciones personales que se rompieron durante las elecciones internas acaben por acercar posturas y trabajen por el bien del partido y de este país.

Aún nos queda el congreso, que viendo los diferentes números en cuanto a delegados y a enmiendas, parece que el sector ganador se impondrá sobre el que quedó derrotado. Ello ha originado que tanto Eduardo Madina como José Carlos Díez hayan renunciado a defender su propio trabajo, visto que la fuerza de los votos terminará por modificar sustancialmente la Ponencia Marco propuesta por ambos. Todo esto conlleva en mi opinión dos cosas: por una parte, la rendición total de quienes apostaron fuerte por Susana Díaz y, por otra, la clara demostración de que la gestora y sus más acérrimos seguidores no estaban trabajando de manera neutral, sino al dictado y al paso de lo que la presidenta de la Junta de Andalucía consideraba que le interesaba en cada momento.

Para dar dos ejemplos de lo que quiero decir, diré que sin tener por ahora Pedro Sánchez la facultad de tomar decisiones ya ha nombrado a José Luis Ábalos como portavoz provisional del Grupo Parlamentario Socialista y, por lo que ha transcendido a los medios de comunicación, suya será la última palabra sobre el sentido del voto de los diputados con la moción de censura de Podemos a Rajoy, prevista para el 13 de junio, a lo que todas las quinielas apuntan a que el PSOE se abstendrá en dicha votación. Aún nos quedan dos semanas por delante para llegar al fin de semana en el que se celebrará el congreso, pero poco a poco se van conocimiento detalles con los que despejar dudas.

Espero que el verano nos calme ante todo porque a la vuelta de vacaciones se renovarán las federaciones en los congresos regionales y en las asambleas locales. En Asturias está confirmado que Javier Fernández no se presentará a la reelección a la secretaría general de la FSA y en Oviedo hará lo mismo Wenceslao López. Son por ahora los dos únicos cargos socialistas que han manifestado públicamente que dejarán paso a otras personas. Si algo bueno ha tenido estas elecciones internas ha sido que mucha gente ha trabajado incesantemente por la candidatura que más le gustaba, señal de que el partido tiene banquillo (como a veces se suele decir) suficiente para renovar caras, aunque también es verdad que los puestos más destacados los siguen ocupando personas de sobra conocidas.

El caso, no obstante, que nos tiene que preocupar es acertar, puesto que el PSOE tiene que salir a por todas en 2019 (habrá al menos elecciones europeas, locales y autonómicas) y para ello tendrá todo el año que viene para recuperar músculo y espacio electoral. Veremos si el efecto Sánchez ayuda a recuperar suelo electoral o si finalmente la marca PSOE está abocada a seguir el paso de otros partidos hermanos europeos.

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