Y el ganador pudo ser Sánchez, el ausente


Ciudadanas y ciudadanos que habéis votado al Partido Popular: arrepentíos. Vosotros sois los culpables de todo lo que pasa en este país. ¿No habéis escuchado la palabra serena, centrada, sosegada, templada de Irene Montero en el Congreso? Su esquemática descripción (solamente dos horas) del estado en el que el Gobierno de Podemos encontrará a la nación sirve para tener una idea aproximada de lo que habéis hecho con vuestro voto: habéis llevado al poder a un partido tan eficaz en la provocación de catástrofes, que el propio Rajoy se asombra de esa eficiencia. El discurso de Irene, atemperado para no contribuir más al clima de confrontación que vive este país, quedará como un ejemplo de rigor intelectual y de objetividad -no exentas de alguna dureza conceptual-, cualidades que caracterizan a la centralidad política. 

Esa constructiva labor de la portavoz fue complementada, como era de esperar, por el líder aspirante a la presidencia del Gobierno, el señor Pablo Iglesias. Ambos discursos están muy compenetrados. Quizá sean los más compenetrados de la historia parlamentaria española y es justo resaltar esa unidad de criterio. Y volvió a poner de manifiesto el error que habéis cometido al votar al Partido Popular, esencia de la corrupción, capital del amiguismo y otras inefables cualidades. Otra vez la moderación, la ponderación y finalmente las propuestas: con Podemos en el Gobierno llegaríamos a ser como la Cataluña independiente, sin pobres, sin marginados y sin separatismos porque los catalanes podrían votar y seríamos infinitamente más felices, porque estaríamos presididos por la fraternidad. La fraternidad ha sido la gran aportación de esta moción de censura.

La canaria Ana Oramas piensa que esta ha sido la representación teatral más cara de la historia. Fue la siguiente aportación, que venía a chafar algo que los censores del Gobierno habían lanzado como posibilidad: la idea de que podrían presentar una nueva representación en el siguiente período de sesiones; es decir, a partir de septiembre. ¡Oh, eso es una gran iniciativa! ¡Cada otoño, dos horas de Irene Montero! ¡Cada otoño, tres horas de Pablo Iglesias! ¡Y cada otoño, vosotros, votantes del PP, causantes de todo por no haber votado a Podemos cuando lo podíais haber hecho! ¿Lo imagináis? Un Gobierno que permitiera votar a Cataluña; y al País Vasco, si lo pide; un país sin corrupción, sin pobres, sin marginados, pero también sin ricos; un país sin nada. ¡Qué pena que Iglesias no salga presidente de esta sesión! Y con Irene de vicepresidenta. Todo eso acabamos de perder. A cambio, resulta que ilustres y sabios analistas creen que Pedro Sánchez ha ganado. El ausente, ganador. Creo que es toda una lección.

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Y el ganador pudo ser Sánchez, el ausente