Pues a mí me gustó el debate


Supongo, temo, que parte de lo que voy a decir escandalizará a algunos lectores e incluso a algunos entrañables y respetados compañeros de página. Lo siento. Lo siento mucho, pero me gustó el debate de la moción de censura. No estoy de acuerdo con casi nada de lo que se dijo, pero nos permitió ver varias cosas. Nos permitió ver a nuestra clase política tal como es. Los oradores se expresaron con una libertad que no tendrían si de verdad se estuviera jugando la presidencia del Gobierno. Pablo Iglesias iba a una guerra que sabía que tenía que perder, pero luchó como si la fuese a ganar. Y entre unos y otros han dejado sobre el salón de plenos un catálogo de problemas que existen en la realidad, aunque unos los hayan agigantado según su tradicional costumbre y otros los hayan relativizado o negado, porque para ello son los gobernantes. 

Creo que salió todo lo que tenía que salir y, como alguien dijo en análisis de urgencia, todos los partidos políticos acabaron satisfechos. El del Gobierno, porque sigue con los mismos apoyos que tenía. El PSOE, porque encontró el discurso que necesita para la nueva etapa, distante de Pablo Iglesias, pero próximo a sus demandas sociales y, por tanto, a su electorado. Ciudadanos, porque su líder Albert Rivera se lució y quedó con la imagen que José María Aznar le atribuyó: la de ser una alternativa moderada y liberal. Y Podemos, porque chupó cámara en abundancia, consolidó a su portavoz Irene Montero y demostró que Pablo Iglesias aguanta un debate de dieciséis horas. Lo peor de este partido ha sido la imagen que le acompañará durante mucho tiempo: el incómodo apoyo de los sucesores de Herri Batasuna y de Esquerra Republicana. No es buen candidato al Gobierno de España quien fue respaldado por los que quieren destruir España. Quizá Iglesias no solo perdió la moción, sino un montón de votos para futuras elecciones.

En esa línea de análisis quiero saludar especialmente a dos portavoces, el de Ciudadanos y el del PSOE. Albert Rivera hizo un gran discurso de demolición de Podemos, de su líder y de sus argumentos. Tiene sus puntos débiles, como todos, pero demostró fortaleza, claridad de ideas, y cercanía a los problemas reales de las personas. Es el cuarto partido, pero habla con la misma responsabilidad del primero. Y José Luis Ábalos, que se estrenaba como portavoz socialista, ha sido un portavoz culto, sereno y realista. Es la izquierda moderada, que mantiene la dignidad de no ceder la primacía a su gran adversario. Como voz delegada de Pedro Sánchez, hizo un buen estreno. Creo que le dio moral y unidad a la familia socialista. Y Pablo Iglesias, las encuestas dirán, pero creo que no les ha robado ni un voto. Perdida la moción.

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