La pobreza se empobrece


En esos sesudos estudios que dicen que crecemos más que nadie, que somos la envidia del mundo mundial y que a este paso volveremos a salirnos del mapa, solo aparecen las clases privilegiadas. Las más desfavorecidas están relegadas a las memorias de Cáritas y de quienes están a pie de calle ayudando a combatir la miseria.

 No es Cáritas precisamente una entidad sospechosa. Y, sin embargo, en el informe que acabamos de conocer vuelve a sacarnos los colores. La recuperación de la brutal crisis no ha llegado al 70 % de las familias, en los hogares bajo el umbral de la pobreza esta proporción se dispara al 90 %; las capas más desfavorecidas profundizan su exclusión, la recesión ha agotado el margen de reacción de gran parte de los hogares, la mayoría de los españoles ha perdido toda confianza en la política y estamos resignados a acostumbrarnos a la precariedad.

Demoledoras conclusiones que no precisarían de mayor reflexión si no fuera porque nuestras élites se afanan por convencernos de lo contrario. Vamos tan bien, crecemos tanto que podemos permitirnos el lujo de donar 60.000 millones a la banca, de dejar que nos roben y de hacer amnistías fiscales. Nos va tan bien que la OCDE nos pone de ejemplo y Rajoy saca pecho cada vez que sobrepasa los Pirineos.

Pero es que 70 de cada cien españoles, lo dice Cáritas, no se ha enterado que vamos como motos. Normalizamos que la gente viva mal, dijo el secretario general de Cáritas para añadir una frase demoledora: «Hemos empobrecido la pobreza». Para nuestros señoritos la pobreza parece contar poco. Porque, como alguien dijo, «la pobreza es para los ricos una ley de la naturaleza».

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