Asturias Laica y la fiesta de San Pedro en Gijón


Habitualmente uno de los reproches que Asturias Laica debe de soportar es que nos ocupamos de cosas sin importancia. ¿No hay algo más importante en Gijón que preocuparse por si san Pedro debe o no ser fiesta en Gijón? ¿De si la alcaldesa bendice o no las aguas? En una ciudad con un alto nivel de paro, golpeada por la crisis y con montones de serios problemas urbanísticos, medioambientales etc. ¿No son estos últimos los problemas importantes de nuestra ciudad?

Ya. Lo curioso es que  quienes tratan de criticarnos con estos argumentos, jamás se los he escuchado como crítica a las autoridades que participan en actos religiosos. Por las mismas razones jamás les he oído plantear: ¿Acaso no hay algo más importante en Gijón que dedicarse a bendecir las aguas o asistir a las procesiones, como habitualmente hace la alcaldesa Doña Carmen Moriyón?  No. En este caso salen a relucir todos los argumentos defensivos: La Tradición, el respeto al hecho religioso, las creencias de la mayoría etc. etc.

Pero vayamos por partes. La participación de autoridades públicas en los actos religiosos, del rito que sea es una vulneración grave de la Constitución. ¿Que las autoridades públicas vulneren la Constitución es un problema menor?

El incumplimiento descarado por las autoridades municipales de los acuerdos de los plenos de los Ayuntamientos es un manifiesto comportamiento autoritario y antidemocrático ¿Qué las autoridades tengan comportamientos autoritarios y antidemocráticos es un problema menor?

La participación de autoridades públicas en los actos religiosos católicos es la continuidad de prácticas propias del régimen franquista. ¿Qué las autoridades tengan comportamientos propios del régimen franquista es e un problema menor?

En definitiva son comportamientos antidemocráticos que ponen en evidencia la baja calidad de nuestra democracia. Baja calidad, que si por un lado se debe a estos comportamientos también tiene otra de sus causas en la escasa conciencia democrática de la ciudadanía, que acepta impunemente y de forma acrítica estas practicas antidemocráticas de sus autoridades.

No solo Gijón, España entera padece graves problemas, uno de los cuales es la escandalosa corrupción insertada en el propio Estado. Y a la que millones de ciudadanos y ciudadanas no castigan con su voto sino más bien parece que la premian.

La solución no es la tolerancia de las prácticas  antidemocráticas, mirando para otro lado y no dándole importancia, sino la exigencia de más y mejor democracia y el cumplimiento estricto de cuestiones tales como la separación de la iglesia y el Estado.

Asturias Laica está en contra de que las fiestas de toda la comunidad tengan carácter religioso. Sencillamente porque la sociedad es plural en creencias, valores, religiones y culturas. Y por tanto las fiestas como celebración de todos y todas tienen que representar a todos y todas y no se deben imponer a todos y todas unas creencias particulares. Y mucho menos imponerlas a toda la sociedad desde los poderes institucionales.

La fiesta de san Pedro en Gijón se concibe como una fiesta religiosa que se inicia con la participación de la alcaldesa en una misa y una bendición de las aguas de la bahía de Gijón. Ambos ritos de carácter católico. Pero por si fuera poco ni siquiera tiene tradición alguna ya que fue instaurada en tiempos en que  V. A. Aréces fuera alcalde de Gijón. Tampoco tiene arraigo popular. Es escasísima la participación ciudadana en dichos rituales y tampoco en la entrega de las medallas de la ciudad que no pasa de ser un mero acto protocolario sin trascendencia alguna en el que el pueblo gijonés es ajeno.

Por el contrario el día de la Hoguera, noche del 23 de Junio, que no el 24, día que el calendario católico dedica a su santo san Juan. La participación ciudadana va in crescendo de año a año. Se celebran hogueras en muchos barrios de Gijón y prácticamente en todos los pueblos de Asturias. Siglos ha tratado la iglesia de apoderarse de la fiesta del Solsticio, antiguas dionisiacas. Y sin embargo la fiesta pagana de la hoguera no solo pervive sino que va a más. Riadas enteras  de jóvenes y no tan jóvenes acudieron este año a las hogueras de sus barrios y en especial a la hoguera de la playa de Poniente. Es natural, el curso escolar ha finalizado, para muchos jóvenes es la primera noche de asueto. Para Gijón comienza el verano, acontecimiento de suma importancia para la ciudad en muchos sentidos y muchas personas sienten y manifiestan su necesidad de ocio junto a la llegada de las temperaturas suaves y a la luz de la hoguera como símbolo de transgresión, de luz en la noche y del fuego mágico y purificador de todo lo que nos causa mal y daño.

 Asturias Laica lo que plantea es el respeto a la voluntad popular. La ciudadanía puede expresarse de múltiples formas. La más directa mediante una consulta. La indirecta, propia de una democracia representativa, cuando sus representantes toman decisiones al respecto, pero teniendo en cuenta la opinión de sus representados, no imponiéndoles decisiones extrañas que sirven a otros intereses. Y por último otra forma de hacerlo es cuando esa misma ciudadanía expresa sus deseos a través de conductas que se terminan imponiendo y los representantes las legalizan. Esto último es lo que sucedió con el Carnaval, prohibido durante el franquismo. Se recuperó con tal fuerza que el Ayuntamiento tuvo que declararlo fiesta local en Gijón. Pues bien eso es lo que Asturias Laica plantea y observa. El respeto a la voluntad popular y la constatación de la participación masiva en la noche de la hoguera. ¿Cómo hacerlo? Es algo cuya competencia corresponde a unos grupos municipales que el 9 de Diciembre del 2015 aprobaron por mayoría que el Ayuntamiento de Gijón forma parte de la Red de Municipios por un Estado Laico. Ni más ni menos.

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