Enfrentamiento de bloques


Dábamos por fenecido el bipartidismo y, cuando estábamos en plenas exequias, renació, se transfiguró y apareció entre nosotros con una nueva cara. Si este cronista fuese presentador del espectáculo, lo haría así: «Señoras y señores, tengo la satisfacción de presentarles un nuevo modo de alineación, los bloques. Pasen, señores, pasen y verán la nueva alianza de las izquierdas, que prometen el milagro de la unidad. Y, si quieren disfrutar del espectáculo completo, verán ustedes cómo se teje el bloque de derechas, en respuesta al anterior». A continuación les mostraría cómo esa división se vio ayer, ante el discurso del rey en el Congreso. A un lado, los que escucharon el mensaje real y vieron en él una gran pieza, que reclama el imperio de la ley, reconoce la diversidad de las Españas y celebra la unión de todos en torno al proyecto de un Estado democrático y constitucional. Al otro, los del no perdono, que echaron en falta unas palabras de homenaje a las víctimas del franquismo. Parece increíble, pero la memoria de Franco sigue alimentada, aunque solo sea para salirse con la suya de que la transición fue un cuento.

Después les mostraría el germen mismo de los bloques. Se vio en el encuentro Sánchez-Iglesias. Han llegado a la conclusión de que cada uno por su lado no alcanzará el poder, pero juntos pueden conquistar el cielo. Y ahí los tienen, con comisiones de trabajo apalabradas y seducidos por la utopía de echar a Rajoy, sin descartar ninguna vía. Oyó esto el presidente, cuyos oídos escuchan a través de las paredes, y llamó a Albert Rivera. Hay indicios de que empezaron a construir otro frente: el liberal-conservador. En torno a cada frente se irán agrupando las minorías. Sopa de letras, pero solo dos bloques. Veremos su enfrentamiento en próximos momentos. El primero, cuando se debata el límite de gasto del Estado.

Lo curioso es lo que venimos anotando desde que cambió la dirección del PSOE. En el bloque de izquierda, Pedro quiere el liderazgo y Pablo se atribuye la imaginación de las alternativas. De hecho ya dijo que Sánchez había aceptado su agenda. Van a por el mismo electorado y asistiremos a una auténtica ceremonia de seducción que alguien definió como «matarse a besos». En el bloque liberal-conservador, este cronista escuchó a un alto representante del PP que su victoria en las próximas elecciones pasa por devorar a Ciudadanos y recuperar los votos que les quitó. Me gustaría saber cómo se mueven todos estos señores en la cocina de los supuestos pactos que van a hacer; cómo se reparten generosamente el protagonismo; quién defiende sus iniciativas en el Congreso y cómo conseguirán al final que parezca un accidente. Porque crimen lo va a haber. Seguro.

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