Destino, Rocadragón


Por el sendero pedregoso que desciende hacia el islote de San Juan de Gaztelugatxe, en la costa de Vizcaya, transitan este verano más turistas de lo habitual. Al caudaloso trasiego de excursionistas que acuden a admirar el trabajo de cantería que hace la marea al horadar las rocas se suma un creciente tráfico de seguidores de Juego de tronos ansiosos por cruzar el sinuoso puente de piedra que atravesaron Daenerys y Jon Nieve y ascender, a continuación, los 241 escalones de la empinada colina de Rocadragón. Los mitómanos no encontrarán dragones surcando el cielo y descubrirán que, allá en lo alto, en lugar de una oscura fortaleza de efectos especiales, se erige una pequeña ermita donde cada visitante cumple el rito de tañer tres veces la campana. 

No lejos de allí, en el puerto de Bermeo, las rutas marítimas que pasean a los viajeros por las aguas del Cabo Machichaco han incluido en sus ofertas un trayecto que lleva impreso el logotipo de Game of Thrones. Ocasiones como esta no hay que desaprovecharlas. La costa del País Vasco ha sido la última en incorporarse al catálogo de lugares convertidos por esta serie en destino mundial de peregrinación televisiva, como antes les ocurrió a Girona, Sevilla y el castillo de Zafra, en Guadalajara. ¿Habrán oído hablar los productores de HBO de paisajes tan indómitos y fotogénicos como la playa de las Catedrales? 

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