Atípico


Su escasa pericia para las relaciones sociales. Su rígido apego a las rutinas. La necesidad de ocupar siempre la misma plaza en su sofá. Sheldon Cooper ha estado perseguido por la sombra del síndrome de Asperger desde el principio de Big Bang Theory. Numerosas teorías, a favor y en contra, sitúan al físico teórico más famoso de la tele bien dentro o bien fuera del espectro autista, una duda que sus creadores nunca han querido despejar. Rechazan cualquier diagnóstico que pueda restarles libertad a la hora de escribir guiones y hacer parodia con el personaje de Jim Parsons. 

Atypical, la nueva serie de Netflix, no solo no huye de esa etiqueta, sino que convierte el autismo en el eje central de una comedia dramática que arranca el día en el que el adolescente Sam comunica a su familia su decisión de empezar a salir con chicas y su deseo de hacer una vida «normal». La serie es una comedia americana al uso centrada en un núcleo familiar, pero se despega del cliché gracias a personajes como el de hermana acostumbrada a vivir en un segundo plano y los de unos padres que acusan el desgaste de una crianza poco convencional. Si a ratos se recrea en algunos tópicos del género, también se redime por la tierna empatía que genera Sam, más hábil en entender el comportamiento de los pingüinos que el de los seres humanos: «Los pingüinos son fieles a su pareja de por vida, así que los pingüinos no son como las personas. Son mejores». 

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