Claro que tenemos miedo


Como terapia de grupo, lo de «No tenim por!» nos ha quedado clavado. Todos juntos, en la plaza de Cataluña, gritando que no tenemos miedo, da una imagen muy exportable al resto del mundo de que aquí nos llevamos de maravilla, aunque nos pasemos el día tirándonos los trastos a la cabeza. Pero la realidad está muy alejada de nuestra coreada valentía, y lo cierto es que no solo tenemos miedo, sino que estamos que no pestañeamos. ¿Por qué, si no, íbamos a vivir en este estado de tensión y desasosiego en el que estamos? ¿Por qué llenar nuestras vidas de bolardos, policías y controles? ¿Por qué sacrificar parte de nuestras libertades? 

Siendo sinceros, debemos confesar que el terrorismo yihadista ha entrado nuestras vidas. Pueden decir «No tenim por!» los que no andan por la calle. Es difícil que viajando en coche oficial te arrolle una furgoneta guiada por unos dementes. Es difícil que con una docena de escoltas a tu alrededor estés al alcance del odio y la ira de un par de descerebrados. Pero los que caminamos cada mañana por las aceras, claro que tenemos miedo. Porque hay miles de mesiánicos que quieren acabar con nuestras vidas. Y porque el miedo es natural en el prudente. Ya lo dijo Alonso de Ercilla hace casi 500 años, cuando aún no se conocía esta locura asesina.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Claro que tenemos miedo