Yihadismo


Es terrible. El fanatismo de unos cuantos, capaces de acabar con la vida de cualquiera sin pensar un minuto en lo que vale la vida. La de cualquiera, porque valen todas lo mismo. Y esta gente en un instante decide: tienen que morir. Parece mentira que todos estos que han disfrutado una educación occidentalizada, como la suya y como la mía, no empaticen con la sociedad que les acoge, no vean que la vida es un valor sagrado, que hay que reflexionar siquiera un momento, que a todos nos asisten unos cuantos derechos. Es desolador. 

No estoy hablando de los chavales que siembran el terror con las furgonetas asesinas, que también. Estoy hablando de los tipos con los que coincidí el domingo en un bar de mi barrio y que dijeron algunas de las cosas más bestias que he escuchado en mi vida. Si les dejan una furgoneta, le pasan por encima a todo el islam.

Y creo que está ocurriendo en más bares.

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