Desprecio a las víctimas

.

Vaya por delante que la inmensa mayoría de los que salieron a las calles en Barcelona lo hicieron para manifestar su rechazo al terrorismo y su solidaridad con las víctimas. Pero hubo otros, demasiados, que aprovecharon de forma miserable los atentados para vender su mercancía independentista. ¡Eso, señor Puigdemont, sí que es jugar a hacer política con los muertos! Como hizo usted al decir, 24 horas antes de una marcha que se pretendía unitaria, que el Gobierno había jugado con la seguridad de los catalanes. Del España nos roba al España nos deja indefensos. Esos otros fueron a la manifestación con el único objetivo de protestar contra los símbolos del Estado y hacer propaganda secesionista. Y con ese fin montaron la escenografía adecuada, con las complicidades imprescindibles. Esteladas y pancartas contra el Rey en el sitio apropiado. La encerrona perfecta. Pero el sábado eso no tocaba. En absoluto. Hay otros 364 días al año para denunciar la venta de armas a Arabia Saudí y para sacar banderas. El sábado debería haber sido el día de la unidad sin fisuras frente al terror y del recuerdo emocionado a las víctimas. Pero ni una sola pancarta contra el Daesh ni un solo grito contra los asesinos ni un homenaje a los que perdieron la vida. Su enemigo era otro, el «Estado opresor». La pancarta «vuestras políticas, nuestros muertos» no daba lugar a equívocos: la responsabilidad de los ataques no es de los matarifes de Barcelona y Cambrils (esos «chicos»), ni del Daesh sino de los dirigentes occidentales, de España también, por supuesto. Los que piensan así, los que utilizan a las víctimas, la CUP y otras asociaciones culturales, son los compañeros de viaje de Puigdemont en su hoja de ruta independentista.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Desprecio a las víctimas