La CIA, no la TIA


Son tantos años merendando, acostándonos y soñando con Mortadelo y Filemón, que acabamos por creernos las historias nacidas en la imaginación del genial Ibáñez. Nos divertimos tanto todos con las aventuras de los dos espías de la desastrosa agencia secreta TIA que ya ni sabemos diferenciar si las alertas nos las envía la auténtica CIA, que tampoco es un modelo de credibilidad y buen hacer, o la agencia que protagonizó tantas y tantas divertidas páginas.

Es lo que debió de ocurrir en Cataluña con el atentado de la Rambla; que algún incompetente confundió las alertas con los cotilleos y la CIA con la TIA. Y por eso y porque le concedieron una «débil credibilidad», no se adoptaron medidas que pudieran, o no, evitar el horror del atropello mortal, porque ya se sabe que por muchas precauciones que se tomen, es difícil evitar este tipo de atentados.

Llevamos tantos días asistiendo a una trifulca entre el Govern, los Mossos, alguna prensa, políticos de toda condición, allegados y discutidores profesionales, que ahora mismo ya no sabemos en qué punto estamos. Bueno, sí lo sabemos, estamos aprovechando el monumental error para hacer méritos ante el referendo de octubre.

Pero al margen de rentabilidades mezquinas, lo que sí parece es que hasta la policía catalana llegaron varias advertencias sobre la posibilidad de atentados, una de ellas de la CIA, o más concretamente del National Counterterrorism Center (NCTC), creado tras los atentados del 11-S para coordinar la información yihadista de agentes de la CIA, el FBI, la NSA y otras agencias de información.

Los Mossos, o quien sea, no hicieron caso de la advertencia porque le dieron a la CIA la misma credibilidad que a la TIA. Menos incluso que al vecino del quinto. Pero las alertas hay que tenerlas en cuenta. Todas. También las del NCTC y de la CIA. Porque cuando se trata de evitar muertes hasta Mortadelo y Filemón pueden ayudarnos.

Valora este artículo

0 votos

La CIA, no la TIA