Reina del «prime time»


La fascinación que la monarquía británica ejerce sobre el cine y la literatura tiene su exponente más pop en la figura de Diana de Gales, quien, veinte años después de su carrera mortal por París, volvió a ser reina sin corona del prime time. Los medios que la convirtieron en un icono y ejercieron de detonante de su muerte oficiaron el réquiem en la pantalla con un sinfín de documentales sobre su vida, buscando algo nuevo que contar sobre la fatalidad de una joven que se convirtió en princesa sin saber qué había al otro lado del espejo. Incluso sus hijos eligieron la televisión para rendir el primer homenaje público a su madre.

El vínculo de la familia real británica con la pantalla no nace fruto de la casualidad. The Crown refleja cómo la coronación de la suegra de Diana expuso por primera vez a las cámaras la pomposa liturgia de unción con el óleo sagrado de los reyes de Inglaterra sobre la frente de una joven sin apenas conocimientos. Fue el duque de Edimburgo quien apostó por marcar un nuevo ciclo y democratizar la monarquía por vía catódica. La segunda temporada volverá a desmenuzar su historia en diciembre. En unos días habrá también nuevos capítulos de Victoria, cuya primera entrega arrancaba en el momento en que se cubría con manto de armiño a una niña que jugaba con muñecas.

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