La violación


«Sé que me van a llover las críticas de todos los lados, sé que lo que voy a decir es machista y todo lo que se quiera, pero escuchando a Arrimadas en el debate de T5 solo puedo desearle que cuando salga esta noche la violen en grupo porque no se merece otra cosa semejante perra asquerosa». Esta prosa inmunda la firma Rosa María Miras Puigpinós.

Para valorar el texto no hace falta saber qué es lo que dijo la política de Ciudadanos. Se califica por sí mismo y define a una mente trastornada, iracunda, profundamente machista (efectivamente) y fascista. ¿Qué hizo o dijo Arrimadas? Defendió su postura contraria al referendo ilegal en Cataluña y criticó a los separatistas. Y ello, para gente como Rosa María Miras, es merecedor de una violación en grupo.

Hace apenas unos días, El Periódico de Cataluña ofreció una información relevante sobre el atentado de las Ramblas. Desveló que los Mossos habían sido advertidos de un posible atentado en el emblemático lugar barcelonés. La cuestión fue reconocida como cierta por el propio Ejecutivo catalán y la Policía autonómica. Sin embargo, la veracidad no ha impedido un aluvión de críticas y amenazas sobre Enric Hernández, director del diario. Al margen de los insultos que ha recibido y de las advertencias propias de la mafia, se ha fomentado un boicot a El Periódico incluso desde los propios partidos independentistas.

Ambos casos reflejan cómo está la situación en Cataluña, donde convierten en heroico el ejercicio en libertad en dos de los pilares básicos de una democracia, la política y la prensa. Una política que ejerce como tal y defiende la legalidad recibe una presión intolerable por parte de un sector de la población que ha decidido que el camino más corto hacia sus objetivos pasa por la laminación de los adversarios. Y un periódico da noticias que perjudican a la causa independentista y se orquesta una campaña de intimidación contra sus periodistas y responsables.

Es tremendo lo que está sucediendo. Mientras el independentismo se pone el vestido de víctima y pide el apoyo internacional ante lo que entienden como un pisoteo de sus derechos por parte del Estado español, nos encontramos cómo cada día se agrede la libertad de las personas que saben que en cuanto se salgan del guion soberanista pueden encontrarse a una Rosa María Miras y a cientos de indepes anónimos dispuestos a silenciar cualquier disidencia.

En Cataluña, Ciudadanos, PSC y PP recibieron algo más de 1.600.000 votos en las elecciones del 2015. ¿Qué lugar hay para ellos en la república de Puigdemont, Junqueras y esos seres extraños de la CUP? ¿No será mejor para el futuro una Cataluña políticamente plural; un país que acepte una prensa libre; y una comunidad que repudie sin ambages a quien como Puigpinós piense que hay que violar a una mujer por sus ideas?

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